La profesión periodística se ha devaluado por completo, y casi nadie le concede el crédito de antaño

En la era digital actual, las noticias falsas están por todas partes. Y las redes sociales, que han transformado la forma en que la gente se comunica y comparte información a diario, se han convertido en uno de los mejores medios para difundir Fake News engañosas y manipuladoras.

Las noticias falsas no son un fenómeno nuevo, pero con la llegada de las redes sociales y la democratización de la información han crecido exponencialmente en alcance y poder. Se propagan como un virus digital, aprovechando la credulidad y la ingenuidad de los usuarios, disfrazadas de titulares atractivos y contenidos virales. El próspero y multiplicado ecosistema digital cuenta con miles de millones de usuarios activos, y cada día la gente se pierde en el laberinto de noticias falsa creado por las redes sociales.

Como dice Pedro García Alonso, profesor de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, las mejores mentiras son las verdades a medias. En su opinión, las Fake News son desinformaciones utilizadas para engañar y explotar a los lectores.

¿Qué ha impulsado la propagación viral de las Fake News? En gran parte, su éxito radica en la psicología humana y la economía. Los algoritmos de las redes sociales están diseñados para maximizar la participación de los usuarios y dar prioridad a la viralidad sobre la autenticidad. Esto crea un caldo de cultivo fértil para las desinformaciones, donde la verdad se sacrifica en aras de la popularidad y la viralidad. Esto significa que las noticias falsas con titulares sensacionalistas y contenidos atractivos tienen más probabilidades de ser compartidas y convertirse en virales que las noticias reales menos atractivas.

Además, las redes sociales fomentan la formación de burbujas de filtros, en las que los usuarios tienden a interactuar y compartir contenidos con personas afines. Esto crea un entorno favorable a la propagación de la desinformación, ya que las noticias falsas pueden difundirse sin oposición en comunidades que no están expuestas a puntos de vista y opiniones diferentes.

Fuente: The Guardian

Y una de las características más preocupantes de las noticias falsa es su capacidad para manipular opiniones y moldear percepciones. Desde las campañas políticas hasta las crisis de salud pública, parece que ningún tema escapa a recibir sus tergiversaciones. En determinados momentos, las desinformaciones pueden sembrar la confusión, erosionar la confianza en los medios de comunicación e incluso en los gobiernos nacionales, y exacerbar la polarización social.

Rafael Martí, que actualmente trabaja para El Español, subraya: «La profesión de periodista se ha devaluado completamente y apenas existe la confianza que había antes». Además, afirma que las Fake News han cambiado el proceso político del país a través de las redes sociales, reforzando los prejuicios de la población. Esto se reflejó profundamente en las recientes elecciones en Estados Unidos, así como en la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea ese mismo año.

Ante el actual caos informativo provocado por las desinformaciones, muchos universitarios madrileños creen que identificar la fuente de información es una de las formas más eficaces de distinguir entre noticias reales y falsas. ¨Sé siempre escéptico con todo lo que leas. ¨Mira el mayor número posible de noticias sobre el mismo tema para encontrar puntos en común entre ellas. ¨

Lo afirma el periodista Rafael, que siempre dice a sus lectores que no se crean nada de lo que ven y que desconfíen de todo lo que se publica. Y el profesor Pedro añade que antes de emitir un juicio es importante, en primer lugar, escuchar las diferentes voces de ambos bandos y, en segundo lugar, pensar en las razones y propósitos por los que las personas se expresan así. Esto ayuda a identificar la información auténtica y fiable en un entorno digital saturado de información.

¿Cómo resolver el problema de las noticias falsas en las redes sociales? No es sencillo y requiere un enfoque multidimensional en el que participen las plataformas tecnológicas, los usuarios y los responsables políticos. En primer lugar, es vital que las redes sociales asuman una mayor responsabilidad a la hora de examinar y eliminar los contenidos falsos. Esto incluye la aplicación de políticas claras y transparentes sobre desinformación, así como la colaboración con verificadores de hechos independientes para identificar y señalar los contenidos engañosos.

En segundo lugar, es importante mejorar la alfabetización mediática y digital de los usuarios de las redes sociales. Hay que educar a las personas para que sepan reconocer y evaluar la credibilidad de la información que encuentran en la red, y desarrollar un pensamiento crítico que les permita distinguir entre noticias reales y noticias falsas. Y fomentar un sentido de responsabilidad pública sobre el comportamiento propio y la conciencia del impacto que cada individuo puede tener al compartir información en línea, para que la información pueda compartirse de manera ética.

Fuente: Universidad Autónoma de Barcelona

Por último, los responsables políticos y los reguladores deben trabajar con las plataformas tecnológicas para abordar de forma integral el problema de las noticias falsas. Esto puede incluir la promulgación y aplicación de leyes y reglamentos pertinentes, exigiendo a las redes sociales que combatan más agresivamente la desinformación y promoviendo la transparencia y la rendición de cuentas en la industria tecnológica.

La veracidad es la piedra angular del periodismo y una línea de fondo intocable en el negocio de las noticias. Una vez que se pierde la veracidad, las noticias falsas vulneran el derecho de la audiencia a saber y afectan a la seguridad nacional y a la estabilidad social. Las Fake News, una de las mayores amenazas para la democracia y la libertad de expresión en el siglo XXI, y su relación con las redes sociales es uno de los retos más acuciantes y complejos de nuestra era digital.

Fuente: Fundación iS+D

La capacidad de las noticias falsas para distorsionar la realidad y manipular las opiniones es un recordatorio urgente de lo frágil que es la verdad en la era digital. Preservar la integridad de la información y proteger la salud de la democracia requiere una acción decisiva y cooperativa contra todas las formas de desinformación. La verdad puede ser oscurecida, pero nunca será derrotada.