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Periódico universitario UCM en la web 2.0

El deber del estudiante

Una de las principales razones por la que los jóvenes deciden realizar estudios superiores en la universidad es para asegurarse cierta estabilidad y optar por más y mejores salidas laborales. Por ello, es contraproducente que desde las propias instituciones se pongan trabas a los estudiantes a la hora de introducirse en el mercado laboral.

El estudiante medio universitario es un joven de 20-25 años que todavía no ha trabajado o ha ido encadenando contratos precarios de jornada parcial por un sueldo tan bajo que resulta abrumador. A pesar de la poca experiencia laboral de estas personas, en otros aspectos de la vida han llegado a la madurez. Se trata de personas con cargas familiares, económicas y en casos excepcionales las responsabilidades propias de la edad adulta. Por ello, sería lógico que desde las universidades se facilitara el proceso de aprendizaje mientras se permite a la persona cierta autonomía para obrar de acuerdo a su circunstancia y en pro de su crecimiento personal y laboral.

El Plan Bolonia, que en principio busca facilitar la empleabilidad de los estudiantes, ha causado el efecto contrario. Uno de los grandes cambios de este plan de estudios incide directamente en la asistencia a clase, volviéndola en la mayoría de los casos de carácter obligatorio, sin tener en cuenta la situación personal del estudiante.

El resultado es que los estudiantes no pueden optar por un trabajo normal de jornada completa que les proporcione un sueldo digno y suficiente para poder comenzar una vida en solitario, sin la ayuda de sus padres.

Es cierto que gracias a la libertad de cátedra recogida en la Constitución, algunos docentes adaptan sus asignaturas a la realidad española, permitiendo que los alumnos se formen por libre, o simplemente siguiendo un programa que permita a los estudiantes trabajar a jornada completa. Sin embargo, es decisión de los profesores facilitar la compaginación de ambas actividades por lo que, en muchos casos, no es viable realizar estudios superiores y trabajar, con lo que esto conlleva.

En un estudio realizado por alumnos de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid con una muestra de 70 alumnos de diferentes centros se refleja la realidad de los estudiantes frente a esta problemática. Sesenta de los encuestados admitían compartir piso gracias a la ayuda económica de sus padres o vivir en casa de estos. Tan solo diez afirmaban la proximidad de su emancipación, y sólo seis opinaban que trabajar y estudiar a la vez es una opción viable.

Las consecuencias de este problema afectan a la sociedad en varios aspectos: por un lado, se fomenta el retraso de la vida adulta, ya que los jóvenes no podrán independizarse hasta haber finalizado por completo su etapa académica, poco antes de los treinta años, generalmente. Ahí se halla el germen de una juventud muy preparada pero apenas experimentada.

Bien es cierto que existen programas de prácticas en la universidad, pero una vez más, aquel que necesite de un sueldo para poder sobrevivir no podrá realizarlas al no ser remuneradas o al recibir una compensación irrisoria por ellas. Esto hace que el recién licenciado salga al mercado laboral sin experiencia, con lo que será menos propenso a la contratación. Esta situación deriva en una población con una pobre vida laboral, ya que se alcanzará el punto álgido personal en la profesión a una edad avanzada.

Todo esto provoca que la media de edad de emancipación aumente considerablemente. Según el INE, el 53’1% de jóvenes entre 25 y 29 años viven todavía con sus padres.

Otra grave consecuencia de este problema es que incide directamente en la salud mental de los afectados, provocando un bajo nivel de autoestima, una escasa realización personal y la permanente sensación de inutilidad, impotencia, ansiedad y estancamiento.

El resultado de este sistema universitario además de lo ya mencionado es que un gran número de jóvenes no puedan permitirse realizar estudios universitarios por la imposibilidad de abandonar su trabajo, ya sea porque están independizados o porque deben proporcionar ayudas económicas a su familia.

Como conclusión, el Plan Bolonia no sólo no ha facilitado a los estudiantes su incorporación en el mundo laboral, sino que la ha retrasado, volviendo poco realista un panorama en el que se pueda estudiar y evolucionar en otros aspectos de la vida simultáneamente.

Entrevistas

Entrevista a alumnos. 

Hemos realizado unas entrevistas a tres alumnos, en donde nos cuentan sus experiencias a la hora de compaginar los estudios, asistencia a la universidad con los trabajos, prácticas etc.  

La primera alumna que nos encontramos se llama Liliana (estudiante de la UCM) y nos cuenta su experiencia haciendo prácticas y trabajando. Al principio empezó haciendo prácticas, pero le resultó difícil de compaginar ya que solo tenía los fines de semana para ponerse al día de las clases y por lo tanto lo dejó. Ahora se encuentra trabajando solo los fines de semana. 

El segundo alumno se llama Javier (estudiante de la Universidad Carlos III) aparte de estudiar allí, también realiza las prácticas por lo que tiene más facilidad al estar en el mismo sitio. Como nos comenta en la entrevista tiene más flexibilidad para ir que si fuera en otro lugar.  

Por último, la tercera alumna se llama Raquel y fue estudiante en la universidad. Ella nos cuenta las dos experiencias que tuvo a la hora de compaginar los trabajos. La primera experiencia fue buena ya que solo trabajaba los fines de semana, pero cuando decidió empezar a trabajar como azafata de vuelo, una de sus dos pasiones junto a la de ser profesora, no recibió ninguna ayuda por parte de los profesores. 

 

Entrevista profesor.

Ramón Cobo, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, nos ha contado como es su experiencia con los alumnos tanto los que trabajan como los que solo van a clase. El profesional se ha sincerado de tal manera que ha contado casos que le han ocurrido, sus criterios para su asignatura etc.

Entrevista a gerente de empresa.  

Valerio, el gerente del restaurante, nos cuenta como es su experiencia con dos alumnos que trabajan con ellos a tiempo parcial, y como viven su experiencia laboral. Los estudiantes son de universidad y de FP. Tienen una “flexibilidad“ en que si por algún casual tienen que acudir a clase, luego tienen libertad para ir a trabajar por la mañana o por la tarde siempre y cuando hagan las horas que tienen que recuperar.