Pages Navigation Menu

Periódico universitario UCM en la web 2.0

El COVID-19, un cambio repentino

Verdades, verdades a medias y mentiras de una crisis sanitaria

La realidad supera a la ficción. El mundo se enfrenta a uno de los momentos más críticos conocidos a lo largo de su historia, equiparable a cualquier conflicto bélico. Los ciudadanos se encuentran confinados en sus casas, sin poder salir a menos que se trate de una necesidad primaria. Grandes escritores como George Orwell en su libro 1984 o Aldous Houxley en su novela En un mundo feliz, dieron pinceladas del retrato de la situación actual.
El coronavirus, científicamente denominado COVID-19, es uno de los problemas más graves a los cuales se enfrentan las sociedades en la actualidad alrededor del mundo entero. Tras la II Guerra Mundial, desencadenará la mayor crisis vivida en las últimas décadas.
El coronavirus fue detectado por primera vez en Wuhan, China, y se trató, al principio, como una neumonía de origen desconocido. Fue declarado inicialmente como epidemia, para luego tomar el carácter de pandemia mundial.
En los inicios de la expansión del virus, y a pesar de las advertencias de la OMS, muchos de los países hicieron caso omiso a las medidas sanitarias y preventivas que dicha organización aconsejaba.
España es uno de los países del mundo con más contagiados, superando los 200.000 casos diagnosticados, pero lejos del líder, EEUU, con más 700.000 casos. Las comunidades autónomas más afectadas son las de Madrid y Cataluña, que han sido un “foco” de expansión de está enfermedad hacia el resto de las comunidades autónomas de nuestro país.
El 31 de enero ya se había registrado oficialmente el primer caso de COVID-19 en España, sin embargo, no fue hasta el día 9 de marzo cuando el Gobierno declaró el Estado de Alarma. Ha habido mucha polémica social entorno a la gestión que tomó del gobierno frente a esta crisis. Se ha puesto en entredicho la falta de agilidad en la toma de decisiones, el cambió de opinión del 8 de marzo al 9 de marzo, la posterior compra de material sanitario que resultó ser defectuoso, y otras medidas no menos polémicas.
Más de 30.000 sanitarios se han infectado por el coronavirus debido a falta de material, o peor aún, por material defectuoso. Los hospitales han estado contando con una cantidad mínima de mascarillas, batas, guantes, EPIS (equipos de protección individual) y respiradores. Esto, unido al aumento de ingresos en urgencias, que se han visto multiplicado en un periodo de tiempo muy corto, han causado la saturación del sistema de sanidad español.
Nuestro país tiene una población envejecida. Este ha sido uno de los motivos por los que España ha sido uno de los estados más afectados. Y es qué, las estadísticas muestran que el COVID-19 es más nocivo en las personas mayores (población de tercera edad). De igual manera, aquellos pacientes con patologías previas son un grupo de riesgo, sobre todos los que padecen algún problema de circulación o respiratorio.
El egoísmo por parte de los líderes políticos de los países de medio mundo y la tendencia a mirar única y exclusivamente nuestro ombligo, ha hecho que la situación haya llegado a límites insospechados. La tardanza, la falta de ineficacia y, principalmente, el estar enfrentándonos a una situación desconocida tanto para la clase política, como para la ciudadanía en general, son los principales factores por los que, hoy, todos nuestros telediarios se llenan de imágenes de hospitales y centros de salud, de médicos y enfermeros, de expertos y de un término que se lleva erigiendo como protagonista desde hace más de un mes: coronavirus.
Cada día, a las 20.00 horas, prácticamente toda España sale a su balcón para formar un estruendo al unísono en forma de un aplauso largo y continuado, en señal de homenaje para médicos, enfermeros, auxiliares y, en definitiva, para todos aquellos que se han visto obligados a lidiar con esta situación, exponiéndose personalmente y corriendo el riesgo de exponer a su familia. Todo ello es busca de un bien superior: la salud global. Estamos hablando, parafraseando al gran Pepe Mujica, “de la supervivencia de la especie”.
Desde luego, en estos momentos, además de la preocupación evidente por la vida, la propia y la del prójimo, lo que nos queda es la incertidumbre de qué pasará a continuación, ¿cuándo podremos recuperar la normalidad?, ¿habrá un segundo brote?, ¿cuándo tendremos una vacuna realmente eficaz? Hasta el momento, todas sin respues.
Para intentar alumbrar, en la medida de lo posible, esta situación, lo más lógico es acudir a verdaderos expertos. Y por verdaderos expertos no hablamos de aquellos que estudian los datos y la famosa curva frente a un ordenador, sentados cómodamente en su escritorio. Estamos hablando de los que se encuentran en primera línea de batalla: el personal sanitario de nuestro país.
Concretamente, en la provincia de Cádiz, hemos conseguido conocer las impresiones de tres profesionales que se dedican al sector sanitario. Todos ellos son naturales de Trebujena, una pequeña localidad en la que más de un 50% de la población activa (1.600 personas) se dedican a la sanidad.

Abordando la crisis sanitaria desde tres miradas bien distintas, las que les ofrecen sus puestos de trabajo a nuestros protagonistas, hemos comparado cómo es la situación para unos y para otros, en qué se diferencian, en qué se parecen, cómo la afrontan y cuál es su particular visión de esta crisis sanitaria. Podríamos dejar escritas en estas líneas mil y una conclusiones, pero siempre fue mejor que cada uno saque la suya.

Hemos tomado como referencia tres perspectivas bien diferentes. En primer lugar, hablamos con Juan Cabrera Galán, enfermero del área de diálisis del Hospital de Jerez de la Frontera.

 

Sin movernos demasiado, en el mismo hospital, en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), nos encontramos con el testimonio de María José Caballero Gatica, que lleva trabajando como celadora desde hace 24 años.

Por último, desde una posición bien distinta ve Francisco José Caro Ruiz esta pandemia, ya que trabaja como celador conductor en un pequeño centro de salud de la localidad gaditana de Puerto Serrano.