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Periódico universitario UCM en la web 2.0

El coste de ser celiaco en España

Confitería Marqués prepara dulces para celiacos, cuyo precio es más elevado

Los trabajadores de la Confitería Marqués elaboran productos sin gluten.

Palabras como gluten o celiaco están dentro de nuestro vocabulario y de nuestra vida cotidiana. Pero, ¿sabemos realmente lo que es la enfermedad de la celiaquía y las consecuencias que tiene?

Se calcula que un 1% de los españoles son celiacos. Y de entre ellos (y sobre todo ellas porque las mujeres muestran mayor tendencia genética a desarrollar la enfermedad), se considera que un 75% aún no lo saben.

La celiaquía es una enfermedad autoinmune que provoca un daño en el revestimiento del intestino delgado a causa de la ingesta de gluten, un componente presente en el trigo, la cebada, el centeno y posiblemente la avena.

Un celiaco que ingiera gluten puede sufrir diversos síntomas entre los que se incluyen el dolor abdominal, estreñimiento o diarrea, vómitos y una pérdida de peso inexplicable. A largo plazo, un celiaco que no siga la dieta adecuada puede llegar a  sufrir sufrir ansiedad o depresión, pérdida del cabello o retraso del crecimiento en los niños.

Dado que no existe un tratamiento, las personas celiacas están obligadas a seguir una dieta estricta, exenta de gluten durante toda la vida. Aunque la ingesta de pequeñas cantidades de gluten de forma puntual no supone un problema, si se producen de una manera continuada conllevarán trastornos importantes.

Dulces sin gluten aptos para celiacos

Dulces sin gluten.

El 80 % de los productos procesados pueden contener gluten (enlace), como ejemplo los embutidos, turrones, chocolates, salsas, postres lácteos, especias, platos preparados, etc. Por ello, la alimentación del colectivo celiaco debe basarse principalmente en productos naturales como fruta, verdura, carne, pescado, leche, huevos, cereales permitidos junto con productos específicos que cumplan con los controles necesarios para asegurarse de la ausencia de gluten.

Según el último informe realizado en 2017 por FACE, una familia con un celiaco entre sus miembros, tomando como base una dieta de 2000 a 2200 calorías, puede incrementar su gasto en la cesta de la compra en casi 21,68 € a la semana, lo que significa un incremento de unos 86,7 € al mes, y de 1040,41 € al año, respecto a otra familia que no cuente con ningún celiaco entre sus miembros. En caso de ser mayor el número de personas celiacas que conviven en la familia, el gasto se multiplicaría.

 María van der Hofstadt, del departamento de Calidad y Seguridad Alimentaria de la FACE describe el informe como “un estudio observacional”, que compara el precio en los principales supermercados de aquellos productos dirigidos especialmente a los celiacos y sus equivalentes con gluten.

“Depende del tipo de producto, te puede costar un 50% más” señala Helga, afectada de celiaquía.

Alejandro Álvarez, fundador de la Confitería Marqués, con locales en Madrid y Gijón, especializada en productos sin gluten, sin alérgenos o veganos, indica los costes añadidos que supone trabajar con materias primas sin gluten, incluso afirma que la diferencia de precio puede alcanzar el “200, 300 o 400% en algunos casos”.

FACE también destaca que las personas que han de soportar estos gastos extraordinarios no reciben ningún tipo de bonificación ni subvención estatal, solución que sí se contempla en otros países de la Unión Europea, entre ellos Italia, Francia y el Reino Unido. “No hay ayudas ni para las asociaciones ni para los pacientes” dice van der Hofstadt, aunque asegura que la FACE mantiene un contacto regular con el Ministerio de Sanidad.

Helga considera que al menos los productos infantiles deberían estar subvencionados, ya que son “especialmente caros” y un niño celiaco o alérgico puede enfrentarse a muchas dificultades.

El informe de la FACE señala, sin embargo, que se ha producido una ligera disminución de la diferencia entre el precio de los productos con y sin gluten entre 2016 y 2017, de unos 133 euros anuales.

Apunta que “esto podría deberse a la existencia de una patología emergente llamada sensibilidad al gluten no celiaca y/o a la moda de eliminar el gluten de la dieta por decisión propia y no por salud, que conllevan de manera directa un aumento en el consumo de este tipo de productos”, aunque concluye que “a pesar de los avances que se han producido en el sector alimentario de los productos sin gluten, las diferencias de precios entre los productos con gluten y sin gluten son muy significativas”.

La sensibilidad al gluten no celiaca es una condición que se reconoció y está siendo estudiada en profundidad desde 2011. Todavía no ha sido probado si es el gluten u otros componentes de los cereales y trigo los que causan esta patología, pero las personas que la padecen presentan mejoras cuando consumen una dieta sin gluten.

Otra de las preocupaciones que tienen las personas que sufren de celiaquía, además del elevado precio que supone hacer la compra, es el tema de comer fuera de casa ya que por lo general los bares y restaurantes no tienen en cuenta que algunos clientes pueden ser celíacos, es decir, no pueden ingerir, rebozados, salsas, fiambres, guisos con harinas espesantes, cerveza, bocadillos… Por lo tanto, sus opciones de menú se reducen mucho: ensaladas y productos frescos asados y a la plancha.

Helga comenta que hay pocos restaurantes especializados, y en los comunes no siempre es fácil. “El problema no es que no haya restaurantes especializados, es que los restaurantes normales no cuidan el etiquetado, entonces no sé qué pedir”, explica.

Aunque un reglamento de la Unión Europea obliga a los establecimientos hosteleros a informar al consumidor de todos los alérgenos potenciales, Helga afirma con rotundidad que en muchos restaurantes españoles “no se está cumpliendo”.

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