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Periódico universitario UCM en la web 2.0

El bien y el mal de los zoológicos

La finalidad con la que comenzaron a aparecer los primeros zoológicos, colecciones privadas de animales exóticos, ha ido evolucionando a lo largo de los años hasta convertirse principalmente en un lugar de interés y ocio para niños y padres. Según su etimología, los zoológicos son un lugar en el que se conservan, cuidan y, en ocasiones, se crían diversas especies animales para ser estudiadas y observadas por un público. Sin embargo, el debate se reabre una y otra vez cuando las personas se preguntan si estos núcleos de animales realmente cumplen con las necesidades de los mismos y si son rigurosamente apropiadas las actividades que se realizan dentro de estos establecimientos. Incluso se pone en duda si es realmente necesaria la existencia de los zoológicos.

Para Alberto Díez, portavoz de la plataforma InfoZoos, el zoo es “cualquier lugar en el que haya vida silvestre en cautividad y que pueda ser visitado por gente ajena al centro”. Por tanto, para él no existe diferenciación entre santuarios, centros de rescate, zoos o refugios, pues todos son zoológicos. Estos lugares sólo son núcleos zoológicos en el caso de que no se puedan visitar. InfoZoos considera que los zoológicos no son positivos ni negativos, ya que todo dependerá de las utilidades que se hagan de ellos.

Un debate que perdura en el tiempo

¿Es realmente adecuado que existan los zoológicos? Son 12 millones de personas las que visitan cada año los zoológicos españoles. Estos recintos presumen de educar y enseñar sobre el respeto animal, pero lo cierto es que, incluso bajo las mejores condiciones, nunca se podrá recrear el mismo hábitat en el que los animales viven. Así lo afirma Ana Belén Martín, portavoz de PACMA: “Los zoológicos son más cárceles para animales que centros de conservacionismo”. Las cifras hablan por sí solas: de las 6.000 especies que hay en el mundo, apenas un 6% se encuentran en los zoológicos y de ellas, tan sólo un 1% son reintroducidas en su hábitat natural.

Una de las cuestiones más polémicas en las que se han visto envueltos estos recintos, en especial el Zoológico de Barcelona, son los llamados “sótanos de la vergüenza” donde se guardan animales en diminutas jaulas. Algunos sólo salen a las instalaciones exteriores cuando el zoo está abierto al público mientras que otros no salen jamás. Otra de las prácticas que ha puesto en el centro de mira a los zoológicos es el llamado “culling”, que se caracteriza por matar animales sanos por diversas cuestiones: problemas de espacio, falta de interés… El caso con mayor repercusión sucedió en Copenhague, donde se sacrificó a una jirafa sana de dos años alegando evitar futuros problemas de parentesco pese a una gran campaña de publicidad en internet para salvar su vida. Pero lo más impactante fue que, tras sacrificar a la jirafa, los trabajadores del zoo despedazaron a la jirafa Marius y se la dieron de comer a los leones. Además, esta no ha sido la única polémica en la que el Zoológico de Dinamarca se ha visto envuelto, sino que en 2014 sacrificaron a cuatro leones para dar cabida a un nuevo león macho.

El comportamiento de los animales

“Cuando tú vas al zoo ves a un animal triste, apático”, señala Ana Belén Martín. Cuando un animal salvaje tiene un sufrimiento psicológico extremo que no tiene fin, desarrollan estereotipias, esto es, movimientos continuados, tics o manías como pedir comida a los visitantes, andar en círculos o incluso conductas de acicalamiento excesivas. Estas estereotipias son un indicador de falta de bienestar y, precisamente, para poder hablar de ese bienestar estos recintos deben cumplir la posibilidad de tener un comportamiento normal para cada especie animal y, por consiguiente, relacionarse con los miembros de éstas.

En los zoológicos esto es algo imposible a pesar de contar con un par de animales de cada especie, el comportamiento en manada que tienen los animales nunca podría reproducirse aquí dentro.

La otra cara de los zoológicos

Lo que está claro es que los zoos de ahora no son como los de antes. Una de las trabajadoras del Zoológico de Madrid asegura que se pretende “respetar lo máximo posible la fauna natural” de los animales y que “los cuidadores que hay allí son gente profesional, especializada, que sabe cómo tratar a los animales”.

También existen otras plataformas o lugares en los que se intenta potenciar esa “otra cara”, una cara buena, de los zoológicos.

La Plataforma ZOOXXI, es una organización de orden internacional para la reconversión de los parques zoológicos tal y como los conocemos hoy en día. El objetivo es adaptarlos a la ciencia y a la ética de nuestra época. La función principal de esta plataforma es crear un zoo que albergue, cuide y respete a los animales salvajes o heridos procedentes de una situación de maltrato.

El Centro de Rescate de Primates Rainfer cumple con estos objetivos, pues es un lugar de rehabilitación y descanso para primates que han sido utilizados como mascotas, en la industria publicitaria o en circos, y que son abandonados cuando ya no “sirven”. En este centro, los animales se estructuran en grupos según sus antecedentes o vínculos anteriores. El grupo de Sammy, por ejemplo, está formado por 7 primates, de los cuales 6 de ellos fueron rescatados del mismo circo. Sammy llegó a Rainfer en 2007 tras ser explotado y esclavizado en circos extranjeros. De todo su grupo, era el que presentaba las estereotipias más acusadas. Tras muchos cuidados durante varios meses, el chimpancé se recuperó de sus problemas de salud.

Además, una cuidadora del Zoológico admite que “es cierto que se entrena a los animales”, pero esto se hace con fines veterinarios, “únicamente mediante refuerzo positivo, es decir, se entrena sólo si el animal quiere”. Por ejemplo, cuenta que para sacar sangre a los delfines, se les enseña que se tumben, que se den la vuelta, que se estén quietos mientras el veterinario le pincha, etc. Esto es porque si hubiera que dormirlos cada vez que se les hace una revisión veterinaria, sería muy malo para su organismo.

Gloria Jordán, bióloga en la Universidad de Castilla-La Mancha, analiza la evolución de los zoológicos desde la antigüedad hasta nuestros días. Actualmente son tres los pilares básicos que deben regir las condiciones de un zoológico: la conservación, la educación y la investigación.

Por ello, quizás sea importante ver todos los puntos de vista antes de posicionarse radicalmente en contra o a favor de un zoológico. Cada centro tiene una función y será buena dependiendo de los objetivos que cumplan.

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