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Periódico universitario UCM en la web 2.0

El alarmante crecimiento de las ETS en España

Las enfermedades de transmisión sexual, conocidas popularmente como ETS, son infecciones que se propagan de una persona a otra por medio de la actividad sexual. A pesar de los mitos que circulan, no solo se produce el contagio vaginal, sino que las relaciones sexuales por vía anal y oral también son factores de riesgo si no se toman las precauciones necesarias. Sin embargo, no podemos obviar el resto de medios de contagio como el uso de jeringas contaminadas, o por el contacto con la sangre u otras secreciones. 

 

Desde 2001, se viene dando en España, y en Europa en general, un gran aumento de este tipo de infecciones. En concreto las enfermedades que más presencia están teniendo son la gonorrea y la sífilis. Esta última ha multiplicado el número de casos por siete desde ese año, según los últimos datos proporcionados por el Informe del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica. Concluyen afirmando que si en 2001 el número de infecciones por gonorrea fue de 805, en 2017 se alcanzó la desorbitada cifra de 8.722 infectados, siendo el 48,5% de los casos en Cataluña, el 41,79% en Baleares y el 28,48% en la capital española.

Hablamos con el sociólogo José Antonio Alcoceba sobre este asunto.

Nosotros hemos decidido centrar nuestro estudio de las ets, en jóvenes, cuya edad comprende entre los 18 y los 25 años. Y es que el 27,1% de los casos anteriormente mencionados, se dio en menores de 25 años. Sin embargo, cuando nos referimos a los casos de sífilis, el crecimiento es similar: se pasa de 700 casos en 2001 a 4.941 en 2017; pero a diferencia de la gonorrea, los menores de 25 años representan un porcentaje del 12,6% de los casos por infección.

 

Las campañas institucionales

 

A día de hoy, en un momento en el que destaca la sobreinformación, la desinformación también apremia. Se trata de uno de los casos, en los que el Gobierno hace uso de la publicidad institucional. Sin embargo, estas campañas muestran un descenso en su presencia y su eficacia desde 2010, año en el que se dejan de lado. No fue hasta 2014, cuando se  recuperan estas herramientas del Estado, pero no aparecen con la misma frecuencia que a principios de los 2000 donde el temor al VIH era el miedo más generalizado.  

 

El Estado no siempre ha sido partícipe en la lucha contra las enfermedades de transmisión sexual a nivel publicitario. Sin embargo, en los últimos años, se han lanzado todo tipo de campañas cuyo objetivo es desmitificar el sexo no seguro y concienciar de la importancia de la seguridad sexual. 

 

<<Línea del tiempo de las campañas institucionales contra las ETS>>

             

Entonces ¿por qué ha ido tan en aumento la presencia de las ETS? 

Se debe al aumento del número de relaciones sexuales y de parejas, la pérdida del miedo a la infección del VIH, el no utilizar preservativo y el escaso conocimiento. Algunas enfermedades de estas características, como la clamidia, no presentan síntomas, por lo que pasan desapercibidas, y al no tratarlas podrían llegar a causar graves efectos y crónicos, además del riesgo de infección por VIH.  

¿Cuánto saben los jóvenes de nuestro entorno sobre las enfermedades de transmisión sexual?

Gracias a una encuesta realizada a 123 personas de 19,5 años de media, hemos podido sacar nuestras propias conclusiones sobre la salud sexual y los jóvenes. Cómo bien sabemos, y a causa de la apertura sexual que ha vivido nuestra sociedad, la mayoría de los jóvenes son activos sexualmente, estos datos se ven reflejados en la cifra de 85,4%. 

A medida que analizamos las respuestas, notamos que las ets son un tema a tratar: casi el 40% asegura no utilizar ningún método de prevención contra infecciones. Esto, añadido a que sólo el 17,1% no ha practicado nunca sexo no seguro, nos muestra el nivel de confianza “ciega” que hay en general entre este sector de la población.

El condón sigue siendo el método más empleado por los jóvenes que sí se protegen en sus relaciones. 

65 de los participantes dicen conocer a alguien que haya padecido una enfermedad de este carácter, mientras que sólo el 10,6% asegura haber sufrido una ellos mismos. 

A pesar de estos datos, 78 aseguran que nunca se han realizado ninguna prueba como analíticas o pruebas de orina para la detección de estas enfermedades. 

Esto nos demuestra el agujero de conciencia colectiva que hay sobre este tema: una población en general activa sexualmente, cuyas relaciones sexuales son desprotegidas. Si lo sumamos al desconocimiento general de los riesgos a los  que nos enfrentamos con cada relación no segura, los tres elementos hacen un cóctel explosivo. 

¿Pero cuál es nuestro problema? 113 encuestados aseguran que alguna vez han asistido a una clase de educación sexual. De ellos, el 84,6% las recibió en la E.S.O. Sin embargo, cuándo les preguntamos si conocían los síntomas de la clamidia, 90 afirmaron no conocerlos. Incluso 40 de los encuestados han afirmado que antes de realizar la encuesta no sabían que hay ets que pueden permanecer latentes durante toda la vida. 

Entonces, ¿por qué aún habiendo asistido a clases de este tipo, no se conocen realmente los riesgos de llevar una vida sexual insalubre? Obviamente la encuesta ha demostrado que hay que abordar esta cuestión de forma más global y dejando los tabúes a un lado para conseguir una sociedad con una vida sexual sana. Creemos que este tipo de talleres o charlas pueden ser muy eficaces, pero si no se dejan de lado. “Es necesario hacer campañas, pero es necesario hacerlo de forma periódica” así lo señalaba Gema Magdaleno, matrona. “Los jóvenes creen estar concienciados de las enfermedades de transmisión sexual, pero los números de contagios no hace más que aumentar”.  La matrona cuenta que hay que recordar a la gente que las enfermedades siguen ahí, y siguen siendo peligrosas. Para ello hace hincapié en el peso de los medios de comunicación de masas y en el papel que tienen los institutos para formar a la gente joven, sin olvidar que las personas adultas también pueden sufrir estas enfermedades.

 

La importancia de una buena educación sexual

Es importante que desde pequeños se nos enseñe cuales son las consecuencias de practicar sexo no seguro, asimismo desde las instituciones, los colegios e institutos deberían promover más actividades de concienciamiento. 

Analizando las diferentes encuestas que hemos realizado, hemos podido observar que la mayoría de los jóvenes destacaban que no habían tenido clases de educación sexual, más allá de un taller básico en el colegio. La adolescencia es un momento clave en la formación de la personalidad y también es un momento idóneo para tratar el tema de la sexualidad, ya que es una etapa que define la transformación de niño en adulto. 

Es cierto que hay muchas incógnitas a la hora de impartir este tipo de materias, ya que los límites no están fijados, por eso es importante que los padres sean conscientes de ello y hablen con sus hijos sobre sexualidad transmitiendo mensajes positivos y valores. 

También es necesario adaptar el lenguaje y las explicaciones a la edad de los hijos, sin ocultar, ni mentir y sin adelantar información que no te pidan. En esta época en la que todo el mundo tiene acceso a Internet y a sus contenidos, es fundamental controlar que tipo de contenido ven.

Resulta muy importante el conocimiento de estas infecciones, así como su transmisión, las complicaciones que puede traer y el tratamiento. Por otra parte se debe hacer hincapié en las conductas sexuales que tienen riesgo para su adquisición. Así lo subraya la matrona Gema Magdaleno.

Hay multitud de enfermedades de transmisión sexual producidas por diferentes agentes. Su frecuencia está continuamente en aumento ya que están estrictamente relacionadas con las conductas sexuales de la población. Un grupo de ellas no tiene tratamiento definitivo, y otras están asociadas a la aparición de diferentes cánceres. Su prevención pasa fundamentalmente por el cambio de conductas, esto es posible lograrlo con la educación sexual (mencionada anteriormente), trabajo con jóvenes en hábitos de vida saludable, detección, trabajo con poblaciones de riesgo, y la creación de centros especializados para su atención.

Los cambios de conducta pasan tienen que ver con la educación en lo referente a la práctica del sexo seguro que es el método que permite que las parejas reduzcan sus riesgos en salud sexual, con el uso de preservativos. El sexo seguro es cualquier tipo de relación sexual que reduce el riesgo de infección por transmisión sexual. La regla básica del sexo seguro es prevenir el contacto con las úlceras genitales y el intercambio de los fluidos como el semen, la sangres , y las secreciones vaginales.

 

5 prácticas saludables que llevar a cabo en tu vida sexual

Aquí te dejamos 5 hábitos que incluir en tu vida sexual. No te los pierdas!

  • Mantén una higiene personal correcta, no sólo antes, sino también después de mantener relaciones.  Un buen consejo es el de orinar antes y después del sexo, para así eliminar las bacterias que puedan quedar en nuestros cuerpos. 
  • Fomenta la comunicación, asegurando unas relaciones consensuadas, seguras y de calidad. La comunicación con nuestras parejas sexuales es cuanto menos, fundamental.
  • Lleva a cabo un seguimiento de tu salud mediante revisiones médicas. Y es que muchas de las ets más comunes, pueden permanecer en nuestro cuerpo de forma latente durante mucho mucho tiempo. Por eso es muy recomendable llevar un control sobre tu salud (analíticas, pruebas…)
  • Establece unos límites saludables que te garanticen la seguridad que necesites en el sexo y demás relaciones y cíñete a ellos. Respétalos. 
  • Utiliza preservativo. Numerosos estudios destacan que sólo los condones de látex ofrecen la mayor protección. Las píldoras o inyecciones anticonceptivas o implantes como Norplant no previenen el riesgo de coger una de estas enfermedades. sólo son métodos anticonceptivos.