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Periódico universitario UCM en la web 2.0

De Madrid Central a Madrid 360

Aquello que empezó como un día histórico para la ciudad de Madrid y ha terminado siendo un sello más de la fragmentación política española.

En noviembre de 2019, se cumplirá un año desde la inauguración del Área de Prioridad Residencial (ARE) de Madrid, o cómo todos lo llamamos, Madrid Central. Como otro de los resultados de la sombría situación política que nos ha acompañado a lo largo del verano, resplandece la moratoria que el nuevo alcalde José Luís Martínez-Almeida impuso apoyado por Ciudadanos y VOX sobre el protocolo de multas de esta área para implantar un nuevo proyecto.

http://www.rtve.es/noticias/20181130/guia-definitiva-para-no-perderte-entre-restricciones-madrid-central/1846120.shtml

Las áreas de prioridad residencial tienen como función preservar las vías que la ocupan y disminuir la contaminación acústica y atmosférica de la zona. Este era el objetivo que Ahora Madrid y el Partido Socialista marcaron para las 472 hectáreas de Madrid Central. Solo podían entrar vehículos eléctricos e híbridos (etiquetas 0 o Eco) y se permitía el acceso adicional a coches diésel, posteriores a 2006, y gasolina a partir de 2001 (etiquetas B y C), con parking en la zona o la invitación de algún residente, tramitada por la APP de Madrid Central.

Los coches sin distintivo podían acceder también si disponían de una invitación o parking privado, o simplemente si pertenecían a un empadronado en la zona. Cabe tener en cuenta que sería en 2020 cuando se restringiría el aparcamiento a estos vehículos, y en 2025 su entrada en todo Madrid Central. La normativa con respecto a las motocicletas era similar, sin embargo, aquellas motos con etiqueta B o C que pertenecieran a no residentes en la zona, tenían acceso permitido entre las siete de la mañana y las diez de la noche. Para los repartidores fue un poco más complicado tal vez, ya que tenían un tiempo delimitado entre las siete de la mañana y la una de la tarde para hacer el reparto. Por ello en parte quienes más protestaron en contra de Madrid Central fueron los dueños de los negocios que se encuentran dentro del área.

En el caso de los turistas que alquilan un coche y se alojan en un hotel de la zona, o padres que han de llevar a sus hijos al colegio, o un coche que frecuenta un mecánico de la delimitación, fueron los respectivos establecimientos los encargados en gestionar las autorizaciones.

Hasta el 15 de marzo de 2019, tanto la Policía Nacional como los Agentes de Movilidad se dedicaron únicamente a informar a aquellos conductores que entraban en la demarcación. Una vez llegados a esa fecha, se puso en marcha el control automático por cámaras, que registraba las matrículas de los coches que entraban en la zona, y se implantaron multas de 90 euros a quienes infringiesen la normativa.

También fue en este mes cuando la Universidad Politécnica de Madrid calculó los niveles de gases contaminantes en la zona de Madrid Central y resultaron haberse reducido en un 38% desde su entrada en vigor. En concreto se redujeron en un 9% los Óxidos de nitrógeno (NO2) y en un 2% el Dióxido de Carbono (CO2). El Ayuntamiento calculó que, empezando con esta medida, se llegaría a cumplir en 2020 el objetivo de reducir la contaminación de la ciudad en un 23%, como exige la Unión Europea.

Tras las elecciones municipales del 15 de junio de 2019, el nuevo gobierno municipal dirigido por José Luís Martínez – Almeida junto con el apoyo de Ciudadanos, VOX y el Partido Popular implantaron una prórroga a las multas de Madrid Central desde el 1 de julio hasta el 30 de septiembre, cuando se presentó la nueva Estrategia de Sostenibilidad Ambiental Madrid 360. A raíz de la moratoria, se produjeron una serie de manifestaciones convocadas por la Plataforma en defensa de Madrid Central que está compuesta por 70 entidades entre las cuales se encuentran Greenpeace o Ecologistas en acción. El 5 de julio de 2019 el conjunto de todas ellas presentó un recurso contencioso administrativo contra el Ayuntamiento de Madrid.

También fue en julio cuando España recibía un gran aviso por parte de Europa. La Comisión Europea denunciaba a España ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) por incumplir la normativa de calidad del aire. El foco de esta denuncia estaba principalmente sobre Barcelona y Madrid. Con el debate por Madrid Central entre medias y con los últimos datos de la calidad del aire que España habían entregado, Bruselas confirmaba “la ruptura sistemática de las reglas europeas sobre valores de dióxido de nitrógeno», legalmente vinculantes desde 2010. Por esta razón, la moratoria fue suspendida por un juzgado al ir en contra de «la protección a la salud y al medio ambiente».

Antes de llegar a esta denuncia, fueron muchas las advertencias que llegaron desde Europa en cuatro años. De hecho, en 2018 nuestro país se libró por presentar medidas “urgentes” del agrado de Bruselas y que podrían mejorar la calidad del aire. Hay que decir que España no es el único país de Europa que ha recibido avisos de este tipo. Alemania, Francia, Italia o Reino Unido son algunos de los que no cumplen los límites impuestos por Bruselas al inicio de la década.

Ante esta situación se necesitaba de otro sistema y con urgencia. Así surgió Madrid 360, la propuesta de ordenanza de Calidad del Aire y Sostenibilidad por el nuevo gobierno del Ayuntamiento de la capital. Esta propuesta se presentó en septiembre desde este mismo año. Según se detalla desde el propio Ayuntamiento, esta nueva iniciativa conseguirá rebajar los óxidos de nitrógeno (NOx) un 15 % más que el anterior plan anticontaminación. Para el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, y el resto de su equipo, Madrid 360 cumplirá definitivamente con los límites de calidad del aire establecidos en el Parlamento Europeo.

Son muchas las medidas que este plan propone. Una de las que más llamó la atención fue la peatonalización de la Puerta Sol y su entorno para convertirla en una zona de “cero emisiones”, siendo un punto de Madrid donde se concentran muchos de los desplazamientos de la ciudad. En una apuesta por el transporte público, también se incluirá la primera línea gratuita de la EMT, la llamada Línea Cero, que irá por el distrito Centro en sentido norte-sur y este-oeste. A medio plazo hay muchas medidas sobre la circulación de los coches, como que los vehículos A que no sean de residentes de Madrid no puedan circular por el interior de la M-30 en el 2022, una propuesta muy similar a la de otras ciudades europeas, o que en 2025 ningún vehículo A, residente o no residente en Madrid, podrá circular por toda la ciudad.

También es muy interesante el punto acerca del nuevo pulmón de la capital. El Bosque Metropolitano será un lugar de 600 hectáreas de corona forestal y contará con la plantación de 100.000 árboles nuevos. Para el ayuntamiento, esta decisión supondrá “la absorción de 170.000 toneladas de CO2 cuando el bosque alcance la madurez.” Estas son una serie de medidas a medio y largo plazo, y de las que es difícil sacar conclusiones. ¿Qué propuesta es más beneficiosa para los vecinos de la capital? ¿Madrid Central o Madrid 360? ¿Alguna es una solución real para el problema de la contaminación?