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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Confinamiento en tiempos de Covid-19

 

El virus que ha recluido a todo un planeta

El coronavirus llegaba a oídos del mundo a finales de diciembre, principios de enero, y todo lo que se ha acontecido desde entonces ha dejado una huella sin precedentes en la historia del mundo. El virus comenzaba en la ciudad de Wuhan, China, apareciendo el primer caso que lejos de remitir se expandió hasta causar una auténtica pandemia.

Ante toda la situación no se tardó en encontrar un nombre propio y una descripción consecutiva para lo que marcaría toda una nueva era.

El covid-19 (coronavirus) es una afección respiratoria que se puede propagar de persona a persona y que puede causar diversas afecciones, desde un resfriado común hasta enfermedades más significativas. En los casos más graves  puede causar neumonía, síndrome respiratorio agudo, insuficiencia renal e incluso, la muerte.

Las consecuencias de este virus han dejado, hasta el momento, más de 2,8 millones de casos y de 201.000 muertos en todo el mundo y, a causa de la facilidad para el contagio que presenta, a todo un planeta confinado dentro de sus viviendas.

 

Confinamiento

Actualmente, el estado de alarma decretado en España por el gobierno para hacer frente a la crisis sanitaria en relación a la expansión del covid-19, ha obligado a llevar a cabo el confinamiento de la población. Dado que es un aislamiento obligatorio que implica romper con el día a día, con las rutinas, el ocio, la familia, suponiendo en definitiva una pérdida de la libertad; la cuarentena se ha convertido para muchos en toda una experiencia desagradable. Suponiendo además una situación con una potente carga psicológica sobre los individuos.

La vida se ha paralizado por completo, tanto a nivel social como económico afectando desde los pequeños hasta los grandes negocios y dejando lugar solo a aquellos servicios imprescindibles. Las consecuencias y cambios derivados de la pandemia y el confinamiento ya los podemos considerar como todo un hito para nuestra sociedad. Sin embargo, algo que preocupa a muchos son los posibles problemas psicológicos que se están produciendo en las personas más vulnerables. En general podemos ver como en estos días, el estado de estrés o angustia son los principales protagonistas, causados por la incertidumbre de la situación. De manera que van apareciendo todo tipo de pensamientos negativos e incluso catastróficos que generarán un gran malestar en nuestra sociedad. Y a los que se suma por supuesto, el miedo por las posibles consecuencias económicas que pueda generar estas medidas.

Los cambios emocionales son ya un efecto inevitable de este confinamiento, surgiendo variaciones en nuestro estado anímico. Pues aunque en determinados momentos el estado de ánimo puede mantenerse estable, también es posible que se den emociones desagradables como tristeza, miedo o enfado. Así como se puede dar la aparición de irritabilidad, angustia, preocupación, síntomas depresivos o problemas de sueño, entre otros.

En parte esto puede explicarse por nuestra propia naturaleza, dado que los seres humanos somos seres sociales. Y al estar sometidos a este aislamiento social surgen gran parte de emociones, sentimientos de tristeza o de angustia. Más aún si el plazo del confinamiento se alarga, lo que puede dar lugar a la aparición de trastornos de tipo emocional, como ansiedad, depresión u otros trastornos por estrés postraumático.

Pero no debemos obviar también que este confinamiento no ha pillado a todos los ciudadanos bajo las mismas circunstancias, ni mucho menos.

 

En el ámbito familiar

Una de las cuestiones que más debate y preocupación ha generado ha sido el caso de los niños. A diferencia de los adultos, estos tienen una mayor capacidad para adaptarse. Sin embargo, cabe no olvidar que los niños se encuentran en un proceso de continuo desarrollo y dependen en mayor grado del entorno para regular sus emociones y conductas. La necesidad de hábitos y rutinas es muy importante en esta fase del desarrollo, pues ayuda a los niños a regularse, siendo especialmente sensibles a los cambios en los mismos. El confinamiento, sobre todo en entornos urbanos, conlleva un cambio significativo en las rutinas y los hábitos, por lo que era inevitable que tuviera un gran impacto en los más pequeños de la casa.

Por otro lado, la necesidad de interactuar con iguales es un día a día en la vida de los niños, y dado que este aspecto ha quedado claramente limitado durante el confinamiento, la actual situación tiene todos los componentes para provocar malestar en los niños.

 

En los casos específicos

Como decíamos los niños son una parte de nuestra sociedad que está siendo principalmente afectado, pero lo son aún más si padecen de otros trastornos que pueden agravar su salud. Es el caso del Trastorno del espectro autista y el de déficit de atención e hiperactividad, donde el confinamiento puede suponer un mayor impacto. Pues muchos de estos niños ya cuentan con una discapacidad intelectual que puede producir una dificultad mayor para comprender la situación.

Además uno de lo síntomas de este trastorno es la dificultad para gestionar los cambios, ya que son niños que necesitan una serie de rutinas predecibles y un día a día abastecido por un horario marcado. Por lo que el confinamiento obliga a cambiar estas rutinas de una forma brusca que les genera una gran inestabilidad para su situación.

En consecuencia este tipo de situaciones provocan problemas de comportamientos en estos niños, afectando especialmente tanto a los niños con Síndrome del espectro autista como a aquellos que padecen trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), ya que tienen unas necesidades de movimiento y de espacio diferentes a la de los niños que no tienen este tipo de trastorno. Y como es lógico, para los padres esta situación supone además un mayor estrés de lo normal.

 

Sobre esto y los efectos que puede suponer el confinamiento le hemos preguntado a la psicóloga Idara Izquierdo Hidalgo:

 

Con todo es evidente que el confinamiento ha supuesto una serie de consecuencias psicológicas para la sociedad en general, afectando a unos más que otros pero de la que sin duda también se puede sacar una lección de aprendizaje.