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Periódico universitario UCM en la web 2.0

¿Cómo avanza el deporte femenino?

Es una realidad, se está produciendo una evolución superlativa en el deporte femenino, hasta ahora nunca vista. Las causas de este desarrollo pueden ser múltiples, ya bien sea una mejora notoria en sus cualidades deportivas, que existen, también puede ser por su mayor presencia mediática, que lo tiene, o por conciencia social, al comparar las circunstancias que se viven en los mismos deportes pero de género opuesto.

Esto no significa que se haya llegado a su punto más álgido, ni mucho menos, pero para construir una pirámide hay que empezar por la base, hacer cultura de ello, con el objetivo de mostrar el camino a las generaciones venideras.

El deporte español posee una selección de mujeres grandiosas, en una gran variedad de ámbitos, desde la halterofilia, con la doble campeona del mundo Lydia Valentín, hasta en natación, con la medallista olímpica Mireia Belmonte. Estas dos son un mero ejemplo del plantel tan extenso que posee el deporte femenino español.

 

Imagen de Lydia Valentín

A lo largo de estos últimos años, la marca España en deporte femenino no ha dejado de recibir elogios, y no es para menos, ya que en las últimas olimpiadas, celebradas en Rio de Janeiro, dejaron el pabellón bien alto, de las 17 medallas obtenidas más de la mitad fueran obtenidas por estas guerreras. Resaltando los casos de Carolina Marín, en bádminton y Ruth Beitia, en salto de altura, logrando alzarse ambas con el oro olímpico, en dos deportes hasta entonces carentes de medallas.

Prosiguiendo con estrellas del deporte, en un ámbito más individualista, habría que destacar la presencia femenina española en el tenis mundial, resaltando tres figuras, Arantxa Sánchez Vicario, probablemente la mejor tenista española de la historia, en su palmarés se puede encontrar 10 Grand Slam, cuatro de manera individual y el resto en dobles. Tanto esta como Conchita Martínez son las dos tenistas con mayor número de medallas olímpicas, entre las dos suman siete podium. Por último reflejar la tenista española referente de la última década, Garbiñe Mugurza, la deportista vasca, junto con Arantxa, han sido las únicas españolas en lograr posicionarse en el número uno del ranking femenino mundial. En su palmarés Garbiñe luce dos Grand Slam, en París y Londres.

Pero como bien he ido repitiendo, no son las únicas, las “Guerreras”, comúnmente denominadas a las jugadoras de la selección española de balonmano, logrando una amarga, aunque gratificante, plata en el último mundial de Japón, registrando casi un millón de espectadores, durante la gran final.

Otro deporte con grandes logros es el baloncesto femenino español, aquí existe un gran cauce de medallas, pero no solo esto, unas estadísticas brutales, puesto que las jugadoras de la selección de baloncesto han logrado ubicarse nueve veces en el pódium en los diez Eurobasket celebrados en este siglo, alcanzando el oro en las dos últimas ocasiones. A su vez se alzaron con la plata olímpica en Rio, la primera medalla en las olimpiadas, por el baloncesto femenino español, un hito sin precedentes. Para añadir la guinda a estas campeonas, mencionar su bronce en el último mundial celebrado, casualmente en España, no pudieron derrotar la hegemonía de las americanas, quiénes llevan tres oros consecutivos.

Imagen de la Selección española femenina de baloncesto consiguiendo la plata mundial

En esta entrevista, Natalia Rodríguez, jugadora del Baxi Manresa y de la Selección española de baloncesto explicaba su punto de vista sobre este gran crecimiento y cómo se siente una participe de tantos éxitos deportivos.

Ganar en conjunto parece ser la base de la ideología en los deportes femeninos, pues así lo demuestra en sus múltiples secciones, otro caso puede ser en el waterpolo, pues las jugadoras han demostrado en este siglo su enorme potencial, ya que han conseguido dos oros europeos y uno en el mundial celebrado en Barcelona, pero no se conforman con eso, sino que ganaron una plata en las olimpiadas de Londres, en su primera participación histórica en dicha competición.

Pero tal vez el mayor progreso se ha encontrado en el fútbol, no tanto a nivel de selección, sino a nivel nacional, la liga Iberdrola ha conseguido una serie de récords hasta entonces inimaginables. La asistencia a los estadios no ha pasado desapercibida para aquellos entusiastas del fútbol en este 2019. Los datos más relevantes llegarían el 17 marzo, la jornada 24, un partido entre el Atlético de Madrid contra el Barcelona, disputado en el Wanda Metropolitano, registrando un aforo superior a los 60 mil aficionados, sobrepasando los 41 mil aficionados que se congregaron en San Mamés ese mismo año, en cuartos de final de la Copa de la Reina.

La segunda protagonista, Paula Herrero, jugadora del Atlético de Madrid, es una de las futbolistas que están siendo participes de esta evolución en el fútbol español, y lo ha conseguido peleando desde muy joven.

La asistencia a los estadios también se vio reflejada en los partidos del combinado nacional, registrando otro récord de aforo para la selección femenina absoluta. Más de 10 mil personas se desplazaron a Riazor para ver el enfrentamiento entre España contra Azerbaiyán, imponiéndose las locales por cuatro a cero.

En cuanto a nivel de clubes, el Fútbol Club Barcelona se clasificó para la final de Champions, siendo la primera vez en la historia que un equipo español llega a la final, aunque sufrieron una dura derrota por cuatro a uno.

Pero no solo destacan los deportes en equipo, si no que ejemplos como el de Carolina Marín, Lydia Valentín o Ruth Beitia son claros modelos a seguir para las jóvenes atletas que sueñen con triunfar deportivamente. Este es el caso de Laura Castillo, una joven que durante gran parte de su adolescencia luchó por convertirse en una judoka profesional.

Tras este breve resumen por el deporte femenino español se comprueba una gran mejora cualitativa y cuantitativa, tanto en logros como en audiencia, cimentando las bases y garantizando un futuro prometedor para un conjunto de deportistas de primer nivel, que en ciertas ocasiones, no reciben el reconocimiento que se merecen.