“Alquiler de estudio en calle Oviedo, 9. Ocho metros cuadrados y 400 euros al mes”. Este es el resultado de búsquedas que aparece en cualquier plataforma de alquiler y venta de inmuebles si pones un filtro de precio y localización en Madrid. Parece broma, pero no lo es. La abismal subida del precio de los alquileres en la última década en la capital española ha hecho que miles de jóvenes se vean obligados a vivir en unas condiciones de todo menos humanas. 

Compartir piso de 50 metros cuadrados con tres personas se ha convertido en todo un lujo, y vivir solo es completamente impensable hasta para un trabajador con puesto indefinido en una empresa decente. 

Moho en la pared, muebles rotos, calderas que dejan de funcionar, o incluso habitaciones sin ventana son algunas de las características que, evidentemente, no se muestran en los anuncios de alquileres, pero que todo estudiante descubre una vez firma el contrato. 

La cobertura de los medios de comunicación

Los medios de comunicación se han convertido en el altavoz de todas aquellas víctimas, de las cuales, muchas han tenido que renunciar a su sueño por no disponer del dinero suficiente para pagar una habitación, por pequeña que fuera, en Madrid.

El alquiler de una habitación en un piso de estudiantes cuesta el 50% del salario mínimo”, titulaba La Vanguardia en un detallado artículo con testimonios de jóvenes estudiantes.

¿Qué factores influyen en la situación?

Son muchos los impedimentos a los que se enfrentan los jóvenes para vivir de alquiler en la capital. Desde la situación laboral precaria con salarios muy bajos, hasta la fuerte demanda que permite a los propietarios mantener los precios altos o la imposibilidad de familias para apoyar financieramente a sus hijos o asumir directamente el gasto del alquiler.

El principal problema no reside exclusivamente en el precio de los alquileres o la precariedad laboral, como mucha gente cree, sino que también, influye el hecho de que los responsables de hacer frente a dichos gastos son, en la mayoría de casos, los padres. 

Teniendo en cuenta que más de 3 millones de españoles cobran el salario mínimo, que actualmente está establecido en 1.134 euros y 14 pagas, y que el sueldo medio anual ronda los 25.000 euros, es difícil que los cálculos salgan.

Es complicado imaginar que las familias de jóvenes estudiantes que desean mudarse a la capital a estudiar puedan permitirse mantenerlos, y menos aún si estos tienen más de un hijo.

Un piso en alquiler en Carabanchel, Madrid | Imagen propia

La realidad es que, lejos de estereotipos que califican a los jóvenes españoles de vagos o poco trabajadores, las nuevas generaciones son incapaces de independizarse.

Otro aspecto que no se debe pasar por alto es la alta demanda de pisos en Madrid. La disponibilidad de pisos es cada vez menor y el proceso de búsqueda cada vez más complicado. Los propietarios mantienen los precios altos, ya que siempre hay arrendatarios desesperados y dispuestos a pagar.

Según datos recogidos por Eurostat y reflejados en un artículo de Eldiario.es, al 65.5% de los jóvenes entre 18 y 34 años les resulta imposible abandonar la casa de sus padres para vivir solos. Los culpables de dicha situación, que deja a esta generación en un estado de vulnerabilidad, son el alto precio de los alquileres y los bajos salarios. 

Testimonios de jóvenes estudiantes y propietarios

Para no basar este texto en meros datos o información recogida de otros medios, hemos contado con múltiples testimonios, tanto de propietarios como de estudiantes residentes en Madrid para obtener una visión real de esta situación que tanto nos preocupa. 

La búsqueda de piso es un proceso que todo joven inicia con ilusión y ganas, pero que rápidamente se convierte en una odisea o un laberinto lleno de obstáculos que a veces resulta imposible superar. 

¿Qué opinan los expertos?

Los expertos apuntan a que la subida del precio de los alquileres tiene un impacto muy negativo en la opinión pública. Marta Domínguez Pérez, ex directora del Grupo de Investigación en Sociedad, Medio Ambiente y Territorio (GISMAT) en la UCM asegura que el incremento del precio supone la marginación de una parte de la población que directamente es incapaz de asumir los gastos que supone alquilar un piso en Madrid. Por otro lado, asegura que otro de los principales condicionantes del incremento de precios es el llamado efecto llamada, que impulsa a pequeños inversores a comprar viviendas y alquilarlas a un precio mayor del usual, generando a su vez una turistificación de edificios o inmuebles que inicialmente estaban destinados a residentes.

Un problema por resolver

La problemática del alquiler para los jóvenes en Madrid no puede atribuirse a un único factor, sino que es el resultado de la interacción de diversos elementos. La precaria situación laboral, los bajos salarios, la alta demanda y la incapacidad de las familias para proporcionar apoyo financiero se combinan para crear una situación muy desafiante.

Esta complejidad dificulta enormemente abordar el problema de manera efectiva y encontrar soluciones duraderas. Es fundamental reconocer la naturaleza multifacética de esta situación para poder implementar políticas y medidas que atiendan adecuadamente las necesidades de los jóvenes en términos de alquiler de vivienda en la capital.