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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Capillas en la universidad pública, contradicción vigente

Infografía sobre el numero de capillas universitarias en España (EL PAÍS)

Infografía sobre el numero de capillas universitarias en España (EL PAÍS)

Las universidades españolas, al margen de formación estudiantil, ofrecen multitud de servicios en los que, quizá por ser tan cotidianos, apenas reparamos: cafeterías, bibliotecas, aulas de teatro, cine o audiovisuales, diversas asociaciones de estudiantes, servicios de deportes e incluso coros universitarios.

Sin embargo hay uno en concreto que, lejos de pasar desapercibido, genera bastante polémica: las capillas universitarias.

Utilizando el ejemplo más cercano, la Universidad Complutense de Madrid tiene ocho capillas distribuidas en sus campus, según consta en la web de la patronal universitaria: Ciencias de la Información, Derecho, Ciencias de la Educación, Farmacia, Geografía e Historia, Filosofía, Psicología y Químicas.

El acuerdo firmado en 1993 por el entonces rector Gustavo Villapalos y el Arzobispo de Madrid, Ángel Suquía, contemplaba la apertura posterior de tres oratorios más que no se habilitaron en Físicas, Medicina y Veterinaria.

El convenio recoge también “una cantidad global en concepto de remuneración” de los capellanes, con un sueldo equivalente al salario medio del personal no docente “con titulación de diplomado o análoga”. La Universidad Complutense no paga esa cantidad. Tampoco se paga la partida para gastos de equipamiento, que asume el Arzobispado.

¿Por qué han estado estas capillas tan de actualidad recientemente? Todo parte de la petición de una de las facultades con oratorio. El decano de Geografía e Historia, Luis Enrique Otero, impulsó una iniciativa (respaldada y aprobada por la junta de facultad, en la que participan todos los estamentos universitarios) para trasladar la antigua capilla a una sala más pequeña. Tras intentar sin éxito su cierre en 2010, la propuesta de 2013 adujo problemas de espacio. El Arzobispado de Madrid la rechazó y alertó de que supondría un “grave e irreparable perjuicio a los cristianos de esa facultad” y del riesgo de “nuevos incidentes y ataques nada deseables”, según la carta que enviaron al decano cuando conocieron su propuesta. El Arzobispado defendía también en aquella misiva que la capilla era “muy frecuentada y presta servicio a un creciente número” de fieles mientras el Decanato señalaba que casi no tiene público. Por su parte, distintas plataformas conservadoras (como Hazteoir.org) recogieron más de 24.000 firmas de rechazo por Internet. El Arzobispado rechazó el cambio de ubicación argumentando que el espacio alternativo propuesto, un aula más pequeña y sin ventanas, era “insuficiente e inadecuado”.

Ante este desencuentro, el rector de la UCM, José Carrillo, abrió en 2014 una nueva vía. Si las capillas se quedan en las instalaciones, debían pagar alquiler “por ocupar terrenos de la Complutense”. Ya a finales de 2013, la Complutense denunció el convenio que amparaba los espacios de culto en la universidad (su periodicidad es renovable cada 10 años) y propuso que estos oratorios se cerraran o se convirtieran en salas ecuménicas abiertas a otros cultos. Esta opción no convenció a la Iglesia, que pedía centros distintos para distintas religiones “en función de cantidad de fieles que lo demanden”, según el padre Feliciano, delegado de la Pastoral Universitaria.

En cualquier caso, si la propuesta del alquiler llegara a buen puerto, ¿cuál sería la cantidad a pagar? Los presupuestos de 2014 del campus recogen tarifas que oscilan entre 160 y más de 5.000 euros en función de los espacios y de la duración de los actos previstos, que van de media jornada a jornada completa. En unas declaraciones al diario El País, Carrillo señalaba que habría que establecer unas tarifas concretas en el caso de las capillas. Añadía que meses atrás albergaron un acto de Podemos, el partido que encabeza Pablo Iglesias, por el que la formación política pagó un alquiler. “Si no lo hubieran hecho, sería financiación irregular de partidos, ¿no podría considerarse esto financiación irregular de una institución religiosa?”, planteó el rector.

La Complutense es la universidad pública que más capillas tiene de España junto con la Politécnica de Madrid (ocho cada una). Entre cuatro universidades madrileñas suman una veintena de oratorios, el doble que en el resto de España. No obstante, la Complutense ha rechazado peticiones de la comunidad islámica para que les habiliten sus propios oratorios. “Ahora no estamos para esto”, declaró el rector. Carrillo desearía que la negociación del convenio y el futuro de las capillas se aplazará hasta después de las próximas elecciones a rector, previstas este año, “para que este asunto no centre el debate universitario”.

La tendencia parecía indicar un creciente desligamiento religioso por parte de la sociedad. Sin embargo, no resulta extraño ser abordados en cualquier calle de cualquier ciudad por alguien que pretenda reclutar miembros de alguna religión, incluso cuando ésta es prácticamente desconocida. Pero, ¿existe un calado religioso real entre la población o se trata más de un empeño mantenido por la cultura y por el deseo de perpetuarla en la sociedad? Juan Miguel Corral, capellán de la Facultad de Ciencias de la Información, nos cuenta su experiencia.

La Universidad adquiere en este punto un papel fundamental, ya que de la apreciación de la opinión de las nuevas generaciones puede extraerse la idea predominante que existe en la actualidad con respecto a la religión.

En este respecto, cabe atender a la actitud que se observa en la juventud ante la religión en general. El individuo puede tener una disposición positiva o negativa a tomar como propias una serie de creencias sustentadas en la divinidad y en la fe, así como los comportamientos, ritos y ceremonias que de ellas se derivan. Culturalmente, es muy posible que haya crecido rodeado de una religión que puede decidir mantener o abandonar a medida que transcurren los años. Pero, ¿en base a qué se toma esta decisión? ¿Es una decisión consciente y racional o no? Algunos alumnos reflexionan sobre esta cuestión.

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18 Comments

  1. Corrección, no estamos (afortunadamente) en un Estado laico, sino ACONFESIONAL, y la diferencia es importante. El Estado laico prohíbe terminantemente la exhibición de símbolos religiosos en lugares públicos, lo cual acabaría, no sólo con las capillas en universidades públicas, sino incluso con nuestros más bellos monumentos, vía crucis, ermitas, etc. que en cambio pueden permanecer en un Estado aconfesional como en el que vivimos, que salvaguarda nuestro rico Patrimonio cultural aunque sea religioso.

    Si acaso, yo votaría porque la capilla no se financie con dinero público, pero que permanezca, auto-financiándose.

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