Pages Navigation Menu

Periódico universitario UCM en la web 2.0

Capillas en la Universidad pública

Las capillas son lugares de culto para orar o rezar, pero ¿son realmente necesarias en instituciones públicas como en el caso de las universidades? La mayoría de estudiantes lo ven innecesario o incluso desconocen su existencia. Para realizar el siguiente reportaje hemos hablado con varios alumnos que cursan sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid, quienes nos han dado su opinión acerca de la existencia de estas capillas en sus respectivas facultades. También conseguimos hablar con los capellanes que gestionan las capillas en la Facultad de Ciencias de la Información y Farmacia, quienes nos dieron su punto de vista y defendieron la existencia de estas capillas.  

El capellán de la Facultad de Farmacia de la UCM, David Torrijos, nos recibe medio alborotado, acaba de salir dar la misa de las 12:30 y tiene prisa por sentarse con nosotros. “Nunca han venido a hacerme una entrevista”, se sincera.

Nos cuenta que pocas veces jóvenes como nosotros asisten a sus ceremonias o entran en la capilla para rezar. Llega a afirmar que las contadas ocasiones en las que algún estudiante entra en la capilla es para tranquilizarse antes de un examen o pedir para que le salga bien.

En cambio, profesores y otros trabajadores de la facultad sí que visitan al capellán. “Cada vez las generaciones son más laicas”, asiente con pena. Siente que cada uno de los estudiantes debería tener un espacio en la facultad para relajarse y ejercer sus creencias. Le da igual que sean cristianos, judíos o musulmanes, lo importante es que todos se sientan a gusto con ellos mismos y que el paso por la facultad les culturice y les haga crecer no solo como estudiantes, sino también como personas.

Durante la charla, David nos cuenta que percibe cada vez más estrés en la sociedad que y uno de los mejores tratamientos que se le podrían aplicar a este problema, surgido por las nuevas tecnologías, sería conectar con Dios. Por eso, le resulta paradójico que todo el mundo camine hacia un futuro laico cuando sería el momento idóneo para calmarse y encontrarse a uno mismo.

David nos ratifica la existencia de un concordato entre España y la iglesia católica que actualmente depende de las leyes de libertad religiosa. A pesar de que los cristianos gozamos de preferencia y de mayores facilidades para desenvolver nuestras creencias en las facultades españolas, el joven capellán entiende que “todas las religiones deberían tener espacios religiosos en las facultades para contentar a cada creyente universitario”. Aun así, también sostiene que cada religión tendría que tener un espacio en las facultades directamente proporcional al número de fieles. Por este motivo, interpreta que los cristianos tienen que seguir siendo la religión mayor representada puesto que por historia sigue siendo la fe con mayor número de practicantes en este país.

El clérigo, por todos estos motivos, está en contra de separar la educación de la religión. Cree fervientemente que la fe es una de las bases del desarrollo de una persona. Además, las actividades de cooperación con asociaciones cristianas como Cáritas favorecen el mensaje de la iglesia de “valorar lo diferente y ayudar a mejorar la vida de los más necesitados”, según sus propias palabras.

 

¿Porqué hay capillas en los centros públicos?

El 3 de enero de 1979, coincidiendo con los primeros años de la transición española, el gobierno español, encabezado por Adolfo Suárez, firmaba cuatro importantes acuerdos con la Santa Sede con los que confirmaba la proclamación de la aconfesionalidad del Estado Español, reconocida por la Constitución de 1978, aprobada unos días antes. El principal objetivo era la reforma del Concordato de 1953, aprobado por el régimen franquista y por el cual se concedían a la Iglesia Católica importantes privilegios, entre ellos el control de la enseñanza pública. Actualmente, el Concordato de 1953​ continúa en vigor​ ya que no se ha firmado formalmente ningún otro concordato que lo derogue ni ha sido legalmente revocado. Sin embargo, sí que se considera que estos cuatro acuerdos firmados a principios de 1979 modificaban sustancialmente su contenido, limitando el papel de la Iglesia Católica sobre los asuntos públicos. Una de esas limitaciones se reflejaba en la impartición de la enseñanza católica en los centros públicos, pues ahora su enseñanza dejaba de ser obligatoria.

 

Capilla de la Facultad de Farmacia

 

Ahora bien, en el artículo V del acuerdo que actúa sobre la enseñanza y los asunto culturales, se establece lo siguiente: ‘El Estado, garantiza que la Iglesia católica pueda organizar cursos; voluntarios de enseñanza y otras actividades religiosas en los centros universitarios públicos, utilizando los locales y medios de los mismos. La jerarquía, eclesiástica se pondrá de acuerdo con las autoridades de los centros para el adecuado ejercicio de estas actividades en todos sus aspectos’. Por tanto, se daba pie con la firma de estos acuerdos a la posibilidad de que la Iglesia Católica pudiera disponer de ciertos espacios en los centros públicos destinados a ser utilizados en función de las necesidades de la misma. Estos espacios incluían las capillas en las Universidades públicas, así como en otros centros de enseñanza.

No obstante, debemos tener en cuenta que no sucede los mismo para el resto de confesiones, pues nada se habla en esos acuerdos sobre la posibilidad de habilitar espacios en los centros públicos para el resto de comunidades religiosas ajenas al catolicismo. Sencillamente las universidades públicas no cuentan con zonas reservadas en exclusiva para su culto. Se trata de una situación que viene justificada en el artículo I del acuerdo sobre enseñanza y asuntos culturales en el que se dice lo siguiente:‘la educación que se imparta en los centros docentes públicos será respetuosa con los valores de la ética cristiana’. ¿Y qué pasa con el estado aconfesional que se define en la constitución?

Fueron también estos acuerdos los que facilitaron que a principios de los años noventa, Gustavo Villapalos, el entonces rector de la Universidad Complutense de Madrid, firmara un acuerdo con el Arzobispado de Madrid por el que se prometía la construcción de once capillas en el Campus universitario. Se trataba de una iniciativa que fortalecía la relación de favores entre la Iglesia Católica y las instituciones públicas, lo cual no hacía más que entorpecer ese camino hacia el laicismo del estado.

 

Panorama Actual

Actualmente existen en España al menos treinta y tres capillas católicas en centros universitarios públicos. La mayor parte de ellas, veintidós para ser más exactos, se situarían en Madrid, siendo la Comunidad Autónoma con mayor número de capillas en sus Universidades, las cuales se hallan repartidas entre las diferentes facultades de la Universidad. Especialmente en la Universidad Complutense de Madrid, encontramos ocho capillas distribuidas en sus campus, en facultades como Farmacia, Ciencias de la Información, Derecho, Filología, Psicología, Geografía e Historia, Ciencias de la Educación y Químicas.

Capilla de la Facultad de Ciencias de la Información

¿Una Universidad pública y laica debería tener capillas católicas en sus facultades?

España, un país con tanta diversidad cultural y denominado Estado laico, choca con el panorama actual. El 45% de los estudiantes desconocían la existencia de capillas en ciertas facultades de la universidad. El 100% de los entrevistados reconocen no haber ido ni tienen intención de ir a alguno de estos espacios religiosos. Aunque respetan la presencia de estos espacios, dada la libertad de expresión, no consideran necesaria la presencia de estas capillas -únicamente católicas- habiendo otras religiones.

Confiesan que sería más fácil si estos sitios de culto estuviesen fuera de las universidades públicas, quien quiera rezar tiene Iglesias en la ciudad. O en cambio, que no sea únicamente católica, que se tengan en cuenta otras religiones y se habiliten espacios para ellas.