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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Bolonia se gradúa: ¿qué sigue fallando en el sistema educativo de Europa?

Bolonia, plan académico aprobado en 1999 por varios ministros de países de la Unión Europea (UE), se gradúa. Tras veintiún años con presencia en las aulas de toda España esta iniciativa, que pretendía homogeneizar la enseñanza superior europea afronta una etapa de dudas, incertidumbres y críticas.

Mientras que materias como la movilidad internacional entre universidades, la disponibilidad de más grados u otros idiomas transversales parecen haber recibido una buena acogida y apoyo, otros puntos de Bolonia no han convencido, casi dos décadas después de su implantación, a sus principales examinadores: profesores y alumnado.

Las críticas, a pesar de parecer recientes, ya comenzaron en sus inicios. Según recogía la web ibercampus.es, el 27% del alumnado no apoyaba la implantación del plan Bolonia, el doble de los que sí lo hacían. Y los argumentos, a día de hoy, siguen siendo los mismos. ¿Qué falla, por tanto, en Bolonia? ¿Qué impide que se gradúe con nota este curso?

Para Fernando Quirós, profesor de Estructura y Sistema Mundial de la Información en la Facultad de Ciencias de la Información (UCM), el principal problema reside en la poca preparación previa que tienen los alumnos. Declara que “desde hace una década, los alumnos vienen de una educación secundaria muy mal preparados. También es cierto que la nota de corte de Periodismo es extraordinariamente baja”. Además, describe el plan Bolonia como algo que “educa para no pensar”.

Ante las demandas de estudiantes como Josua González, alumno de cuarto de Periodismo, de la necesidad de incluir más prácticas, Quirós argumenta que, aunque “el rendimiento de los alumnos es mayor cuando las clases son prácticas, sacralizar la teoría por la práctica es una barbaridad”.

González, por su parte, define la carrera como un “mero trámite, del que no salgo tan preparado como debería”, visión que también comparte su compañera de clase, Laura Linacero, que al entrar a Periodismo creyó que “iba a salir pensando que podía enfrentarme a cualquier trabajo relacionado con la comunicación y no ha sido así”.

Respecto a la forma en la que se estructuran las clases, profesores y alumnos relacionan la escasez de trabajos, algo muy demandado por ambos sectores, con el gran número de alumnos por grupo. González menciona que si “el grupo es de 90 personas, los profesores se ven limitados a la hora de trabajar la parte práctica”.

Quirós, por su parte, defiende la utilidad de los trabajos grupales, pero señala que “los trabajos individuales, bien enfocados y con tiempo para corregirlos, suponen un mayor conocimiento, por parte del profesor, del alumno. Pero la cantidad de alumnos por clase impiden al profesor enseñar”.

Entre las principales demandas de los estudiantes, Laura Linacero y Marta Montoto, que esperan graduarse en los próximos meses y acceder al mundo laboral, demandan más formación sobre cómo enfrentarse a una entrevista de trabajo, idea que comparte Sergio Príncipe Hermoso, profesor de Políticas de la Unión Europea, que piensa que a la universidad “le falta ser consciente del tiempo en el que estamos viviendo, agilidad para incorporar nuevas visiones y contenidos. Nos sobra estamento burocrático en torno a cómo se articula el profesorado”.

La reforma integral de la universidad es algo también planteado por alumnos como Josua González, que reclama que las carencias, como asignaturas en otros idiomas, requeridos en entrevistas de trabajo, o formaciones sobre cómo hacer un buen currículum, podrían solventarse “modificando el plan de estudios ligeramente”.

Lucas Valiente, por su parte, ve necesaria una remodelación de las asignaturas para “para hacerlas más útiles”. Valiente coincide con sus compañeros en que los conocimientos adquiridos a lo largo de la carrera no son suficientes para enfrentarse al mundo laboral. El alumno reconoce que no ha aprendido lo necesario para desempeñar la profesión y defiende, en última instancia, que quienes consiguen trabajar como periodistas es “porque se lo han buscado ellos”.

Todos los estudiantes coinciden en que entraron en Periodismo con unas expectativas y salieron con otras totalmente opuestas, además de sentirse “decepcionados” con el resultado y los conocimientos que les aportó la carrera, cuatro años después. Aseguran no “sentirse preparados” para afrontar el mundo laboral al que se verán expuestos posteriormente.

Eldiario.es publicaba en 2019 un artículo como motivo del 20º aniversario del Plan Bolonia, al que define como “una buena idea mal entendida” y del que ha participado el rector de la Complutense Joaquín Goyachey. El máximo representante de la universidad viene a reforzar las opiniones de profesores y alumnos, pues considera Bolonia como un plan fallido debido a la implantación de métodos educativos imposibles de llevar a cabo debido a las faltas de personal e infraestructuras.
El 32% de los alumnos que estudiaron Periodismo en la Complutense encontraban trabajo en 2010, (el año previo a Bolonia), después de terminar la carrera. El número de parados se ha mantenido más o menos permanente hasta 2019, donde este sector creció hasta los 7.003, un 2.6% mayor que el año anterior. De esta manera queda demostrado que Bolonia no ha fomentado la creación de empleo.