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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Asociaciones feministas en la universidad

El 8 de marzo es el día en el que recordamos que la igualdad entre hombres y mujeres es aún un reto que tenemos que afrontar. Se trata, además, de un desafío que nos afecta a nivel global, pues la situación de las mujeres en el mundo está relacionada siempre con la injusticia social. Esta injusticia tiene que ver, entre otras cosas, con la carga de tareas, la brecha salarial, la violencia de género y los numerosos actos calificados como micromachismos a los que las mujeres se enfrentan a diario. Es por ello que el feminismo es necesario para una sociedad más justa e igualitaria y hay que luchar para lograrlo día tras día.

La ONU pone los datos sobre la mesa y hace que la situación sea mejor entendida. Según sus informes se puede saber que 15 millones de niñas en el mundo no aprenderán a leer y escribir. Una de cada tres menores sufrirá violencia física o sexual a lo largo de su vida. La brecha salarial a la que se enfrentan las mujeres se sitúa ya en el 23% a nivel mundial. Lo que lleva a pensar que, si no se realiza un cambio radical, la línea seguirá así durante muchos más años. En todo el mundo, solo el 23,7% de los puestos de representación política son ocupados por mujeres.

Solo en España, once mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en lo que va de año, según el balance de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, actualizado a 18 de febrero. Ya son 1.044 las mujeres asesinadas desde el 1 de enero de 2003, cuando se empezaron a contabilizar oficialmente.

A pesar de estas alarmantes cifras y de la clara necesidad de cambio, los continuos vaivenes y enfrentamientos de algunos grupos políticos con respecto al 8 de marzo lanzan un mensaje erróneo a la sociedad, pues ponen en cuestión reivindicaciones de justicia social que deberían derribar fronteras ideológicas. Nadie puede poner en duda lo que el feminismo busca, como dice su definición más literal; es aquella doctrina y movimiento social que pide para la mujer el reconocimiento de unas capacidades y unos derechos que tradicionalmente han estado reservados para los hombres.

Es por ello que, las asociaciones feministas están creciendo y están llevando la lucha tanto a las calles como a las universidades, dando a conocer los problemas actuales y luchando por cambiar la sociedad. Estas asociaciones dan charlas y hacen encuentros donde todos el alumnado puede asistir y participar. La facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid cuenta con dos. Hemos querido saber más sobre ellas y sobre el conocimiento que los alumnos puedan tener acerca de estas.

Es importante establecer la diferencia entre asociación y asamblea, por eso hemos recogido testimonios de participantes de ambas. La asociación requiere un trámite burocrático mayor como obtener 50 firmas, la aprobación del decano o decana, la elaboración de unos estatutos, el registro de los fundadores, la elaboración de un plan de trabajo del curso próximo o la inscripción en el registro mercantil. Los beneficios también son mayores ya que la asociación recibe una pequeña aportación económica de la universidad y la asignación de un lugar de reunión. Por lo tanto la asamblea tiene más independencia institucional, pero no recibe incentivos por parte de la administración.

Roxana Popelka, licenciada en Sociología, especializada en estudios feministas y docente en la Facultad de Ciencias de la Información, entre otras entidades, nos cuenta su experiencia respecto a las asociaciones feministas y el crecimiento del movimiento en la Universidad Complutense.

¿Es relevante el fenómeno feminista en la universidad?

Desde mi conocimiento sobre la Complutense y la Facultad de Ciencias de la Información, en lo relativo a las asociaciones, cada una tiene unos objetivos determinados. Tienen especialidades distintas y, hasta donde yo sé, hacen bastantes presentaciones y ciclos. Evidentemente les gustaría tener más asociadas, pero la realidad en la Facultad es la que es. En cuanto a los contenidos en la Facultad, solo hay una asignatura de grado en Periodismo donde específicamente el título habla de feminismo. Yo intento incluir el feminismo en todas mis asignaturas.  

¿Es más activista el feminismo en la universidad que en otros ámbitos académicos?

Considero que la universidad fue el primer lugar donde el feminismo se empezó a investigar de una manera directa desde los años 90. Por suerte, en España adquirió relevancia el movimiento y gracias a eso las asociaciones se han ido formando en el ámbito académico. Este proceso fue muy lento. 

¿ Se nota un cambio en la mentalidad respecto al feminismo en las nuevas generaciones?

Mi experiencia es que sí. Tanto chicos como chicas están muy por la labor de mantener una igualdad de género y una visión feminista. Por suerte esta mentalidad ha ido cambiando. También algunos medios de comunicación están aportando una gran labor. Y, desde luego, el acontecimiento del 8 de marzo. 

¿Cómo ha evolucionado el movimiento feminista en esta facultad y en la UCM?

De forma muy lenta. La UCM empezó a publicar libros y artículos sobre feminismo en las diversas disciplinas y aparecieron las primeras tesis. Desde ahí, y gracias a algunas profesoras, evidentemente el movimiento se ha ido consolidando. Los alumnos son porosos ante este movimiento y forman parte de movimientos y asociaciones activistas.

¿Cuál es el papel de la universidad dentro de las asociaciones?

La UCM tienen el papel de transmitir la relevancia del movimiento y hacerlo tangible en las asignaturas e intentar responder a esta visión y perspectiva de género. En Ciencias de la Información es muy relevante que se tenga en cuenta el papel de las mujeres. Con el cambio de planes de estudio tenemos la oportunidad de que las asignaturas de género sean una realidad.

Pese a que el movimiento feminista ha tomado fuerza entre los alumnos, especialmente desde estos últimos años, en la actualidad sigue siendo escasa la publicidad e importancia que las universidades aportan a la parte activista del feminismo a nivel institucional. Las asociaciones y grupos que tratan el feminismo aumentan de forma paulatina, pero próspera, por lo que un impulso comisariado sería el factor determinante para la expansión de estas organizaciones. El futuro, será feminista o no será.