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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Anorexia y bulimia: un modelo de autodestrucción

anorexia y bulimia: un modelo de autodestrucciónA lo largo de la historia el ser humano siempre se ha preocupado por su apariencia. Podemos encontrar un caso peculiar en la moda romántica del siglo XIX, cuando el padecimiento de la tuberculosis devino en un capricho anhelado. Los arquetipos de belleza han variado paralelamente al contexto histórico, a la moda y a las posibilidades de llevar a cabo diversos cuidados o transformaciones.

En la actualidad, las posibilidades tanto reales como digitales de ceñirnos y de elaborar un nuevo modelo de perfección han venido acompañadas de diversos trastornos psicológicos, entre ellos los relacionados con el temor a engordar. Y es cierto que, a pesar de la inclusión de las modelos de tallas grandes, el prototipo de belleza sigue siendo desde hace ya varias décadas la languidez.

El entorno familiar, los estados depresivos, la presión social por parte los medios de comunicación y también de otros individuos, así como el “bulling” o actitudes demasiado perfeccionistas pueden desembocar en la amargura de un ser humano atemorizado por la idea de engordar y llevado a la extrema reacción de negar una necesidad tan vital como es la alimentación.

La variedad de focos es tan amplia como los casos particulares. La confluencia de una serie de circunstancias acaba despertando una obsesión por perder peso que no tiene límites y que nunca llega a la imagen deseada. Siempre se presenta de forma progresiva y la primera iniciativa suele ser una dieta.

Existen dos tipos de anorexia, la restrictiva y la purgativa. En la primera, la persona evitará ingerir alimentos; en la segunda, comerá pero los expulsará tras sentirse culpable. De momento, el tratamiento más recomendado por el Portal de Salud de la Comunidad de Madrid es la psicoterapia psicoanalítica, que consiste en identificar la fuente de esta especie de fobia. Justo aquí podemos encontrar, entre otras cosas, la diferencia entre bulimia y anorexia.

El número de personas que la padecen en España, a pesar de haberse estabilizado este año, ha aumentado progresivamente con el tiempo. En cuanto a los niveles de edad, se han ampliado, cada vez se padece de forma más temprana y llega a alcanzar a individuos de mayor edad. A pesar de que el sector más afectado son mujeres jóvenes, los reducidos casos que se dan en varones de todas las edades se incrementa. No obstante, en ellos se refleja más a menudo en modo de vigorexia (obsesión por exceso de ejercicio o de musculatura). Por último, debemos añadir que ni la anorexia ni la bulimia existen en regiones donde la comida escasea.

Los testimonios que hay al respecto son muchos y particularmente interesantes. Recomendamos aquí la entrevista realizada a Adriana Rubinstein, psicóloga y directora del Centro Tiban, que superó la bulimia después de padecerla durante más de diez años, así como los reportajes La anorexia día a día y Bulimia y anorexia, entre otros.

Por nuestra parte hemos conversado con Isabel Martínez, psicóloga de la Asociación en Defensa de la Atención a la Anorexia (ADANER), quien  nos explica algunas cosas más sobre este tema.

Y, ahora, planteemos algunas preguntas sobre anorexia y bulimia.

¿Cómo podemos detectar si alguien de nuestro entorno padece anorexia?

Los primeros síntomas son perdida excesiva de peso, bruscos cambios de humor, excesivo interés por métodos de adelgazamiento y por el peso, caída o debilidad del cabello, sequedad en la piel, frialdad en manos y/o pies, debilidad, ansiedad, sentimientos de culpa y autodesprecio. Además, como consecuencia de la desnutrición, las purgas y el desgaste psicológico también se producen: caries y enfermedades de encías, dolencias cardiovasculares, crecimiento excesivo del vello corporal, esterilidad, osteoporosis, úlceras en el estómago, anemia, amenorrea, pérdida de audición, palpitaciones, propensión a infecciones por inmunodeficiencia, inseguridad, frustración…

¿Qué hacer si un conocido la padece o tememos que la padezca?

Hay que que ponerse en contacto de inmediato con organismos o instituciones especialistas en el tema y buscar su asesoramiento, ellos sabrán por dónde llevar el problema y te dirán a qué profesionales acudir. Siempre tenemos que mantener la esperanza ya que es una enfermedad que tiene solución. Nunca hay que rendirse; ya sean familiares o los propios enfermos, no deben tirar la toalla. En boca de la psicóloga Isabel Martínez “Hay casos en los que, incluso cuando se cree crónico, después de doce años por ejemplo, llega a curarse”.

¿Qué no hacer? Desmitificación de ayudas

Como hemos comentado es muy importante acudir a especialistas y profesionales. En primer lugar porque nuestro afán de ayuda puede llevarnos a realizar actuaciones  que o bien no logren nada o bien consigan todo lo contrario y agraven el ansia de purgas y restricciones: es el caso de la coacción, de la insistencia desmesurada, de los enfados, castigos y regañinas, etc… Y en segundo lugar porque es un proceso bastante duro, puede que estemos tratando de ayudar sin conseguir nada y que esto lleve  a que caigamos en la desesperanza y en el frustración. Si necesitas más información, acude a los centros especializados, estarán deseosos de escucharte y apoyarte.

¿Existen normativas y límites en las pasarelas?

Desde principios de los años noventa ha existido una alta presencia de las organizaciones en apoyo de los afectados por TCA (Trastornos de Conducta Alimentaria) en el mundo de la moda, acudiendo a las pasarelas y denunciando los mínimos requeridos. A día de hoy, en España sólo gozamos de una normativa lanzada por la Comunidad de Madrid y expuesta por su rango regional a cualquier vulneración. Sin ir más lejos, en 2012 diversas firmas incluyeron en la Pasarela de Cibeles una mayoría aplastante de modelos que no superaba el índice mínimo de masa corporal recomendado por la OMS (Organización Mundial de la Salud), un 18,5. En algunas ocasiones tampoco alcanzaban los dieciocho años. La normativa regional sólo obliga a superar el 18% de índice de masa corporal. La optimista información que ofrece el portal de la Comunidad de Madrid no concuerda con la aportada por las diversas organizaciones que apoyan a las víctimas de la anorexia y de la bulimia.

A pesar de las iniciativas propuestas en Alemania hace unos años, la primera norma con rango de ley en referencia a este tema fue aprobada por Israel en marzo de 2012. Afecta tanto a las y los modelos utilizados en pasarela como en publicidad, no permite un índice de masa corporal menor al 18,5% y obliga a indicar cuándo una imagen ha sido retocada.

¿Cuál es la incidencia de anorexia y bulimia entre los universitarios?

Según los especialistas, no existe un perfil concreto del universitario con trastornos de la conducta alimenticia (TCA). En caso de poder señalar aptitudes propensas a ello, se podría destacar un alto nivel de perfeccionismo y de autoexigencia, la ansiedad, el estrés y la dificultad para tratarlo en un ritmo de vida muy acelerado y cargado. En algunas ocasiones, buscan alguna actividad que les aparte de la idea de ingerir alimentos y pueden tender a refugiarse en el estudio. Sin embargo cada persona y caso es un mundo. Que estos rasgos puedan encontrarse en un individuo con TCA no significa en absoluto que todo el que disfrute de dichas características deba padecerlo. Según un estudio elaborado en el año 2004 por la Universidad Autónoma de Madrid dos de cada diez universitarios es propenso a caer en esta espiral.

¿Cómo influyen los medios de comunicación y el entorno virtual?

Como ya hemos comentado las sociedades se rigen por diversos cánones de belleza estandarizados. Actualmente el ideal resulta ser el de la delgadez. Constantemente nos bombardean con el mismo mensaje que resulta influyente en la aceptación de nuestro cuerpo. Los medios establecen así a través de la publicidad una figura socialmente aceptable que no siempre coincide con una figura saludable. La influencia de la moda, la obsesión por el culto al cuerpo, los cánones de belleza y la nueva publicidad pro vida sana pueden provocar una idea equivocada sobre lo que resulta sano y lo que no para el cuerpo. Si el mensaje no es el adecuado las chicas o chicos que lo reciban podrán llevar a cabo prácticas que pongan a su salud en un grave peligro. Los medios de comunicación fijan en su bandera la imagen de actores, actrices y modelos que siempre representan una figura idealizada por sus seguidores y que en muchas ocasiones ni siquiera es real. Esto podría provocar una extrema presión que lleve a realizar prácticas poco saludables.

El entorno virtual también puede representar un peligro, ya que desde las dietas milagro a los numerosos anuncios sobre perder peso empujan a creer que el ideal sí debe encontrarse en esa languidez. La red sobrecargada de información también trae consiguo peligros para los propios enfermos que creen que no tienen problemas y que su práctica es totalmente natural, llegando a aconsejar y apoyar a otros enfermos de anorexia retardando su cura a través de webs creadas expresamente por ellos.

Algunas direcciones y recursos de interés

Cada vez es mayor el número de centros de atención para quienes padecen esta enfermedad. También hay muchas asociaciones para pacientes y familiares.

Asociación de Mujeres con la Anorexia y la Bulimia (ACAB)

Asociación para la Prevención y el Tratamiento de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (ANTARES)

Federación Española de Asociaciones de Ayuda y Lucha contra la Anorexia y Bulimia Nerviosa (FEACAB)

En cualquier caso, como último consejo sólo podemos decir que si quieres adelgazar acude a un nutricionista o al endocrino. No te fíes de dietas milagrosas, suelen ser de rápido efecto pero contraproducentes, dañinas y pasajeras.