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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Airbnb protagoniza la revolución del turismo

La expansión de Internet ha influido de forma notable en la sociedad y, naturalmente, también en los modelos de negocio. El avance del comercio electrónico, la irrupción del smartphone, las nuevas formas de marketing y publicidad en redes sociales… El propio turismo se ha visto también afectado por ese cambio de paradigma, en donde empresas como Airbnb han revolucionado por completo la manera de viajar.

Creada en el 2008, Airbnb es una plataforma online de alquiler de alojamientos, que pone en contacto a particulares con viajeros. Desde su nacimiento no ha parado de crecer. En el caso concreto de España, el número de alquileres de Airbnb ya superó los 187.000 el año pasado, albergando a 5,4 millones de visitantes, según estadísticas de Inside Airbnb.

El aumento de anuncios en Barcelona y en Madrid, las ciudades con mayor volumen de alojamientos, ha sido imparable desde el año 2012. Si en aquel año ofrecían 2.718 y 1.306 alquileres entre apartamentos completos y habitaciones privadas, respectivamente, ese número se ha disparado a 62.795 y 37.325 en 2017, un crecimiento anual del 62 y del 80%, según datos de la web AirDNA. Conviene mencionar, eso sí, que el peso porcentual de las habitaciones privadas sobre el total es mucho mayor en Barcelona (49%) que en Madrid (33%), de ahí la diferencia entre ambas.

El siguiente gráfico ilustra esta subida.

Evolución del número de alquileres totales de Airbnb en Barcelona y en Madrid (en miles). Fuente: AirDNA y elaboración propia.

Con todo, la irrupción de Airbnb plantea un debate a corto y medio plazo. ¿Sustituirá a las plataformas hoteleras tradicionales, se complementarán, o se tratará de un recurso pasajero?

Un perfil de cliente diferente

El perfil de los usuarios de Airbnb, al tratarse de una empresa que sólo presta servicio online,  suele estar acotado a personas jóvenes o de mediana edad que tienen un uso activo de las redes. Por el contrario, las personas más mayores, además de no tener conocimiento, en general, de este tipo de plataformas,  se muestran menos receptivas a utilizarlas y prefieren hospedarse en un hotel convencional.

Los motivos principales para usar este tipo de servicios son el ahorro, la relación con los propietarios y la sensación de estar como en casa. Me gusta más tener la capacidad de poder hablar directamente en un chat con el propietario”, ha explicado un estudiante de la UCM que participó en esta encuesta.

No obstante, incluso los usuarios más entusiastas reconocen que este tipo de webs presenta un problema recurrente: la seguridad. Esto se suele relacionar con la vigilancia 24 horas de los hoteles, sensación que se pierde cuando se acude a un Airbnb. Te tienes que fiar de alguien que no conoces solamente por reseñas de otras personas que supuestamente se han quedado, ha expuesto uno de los encuestados.

Otro de los desafíos es la diferencia de calidad y conocimiento en el ámbito nacional e internacional. Los usuarios que han utilizado webs para reservar estancias fuera de España reconocen que “en los Airbnb internacionales las casas están más cuidadas y los propietarios están más acostumbrados a la gestión y comunicación con los usuarios”.

Sonia Rubio, que ha utilizado Airbnb varias veces en el extranjero, ha explicado que ella suele apostar por casas de alquiler debido a la mala reputación o calidad de los hoteles fuera de España.

Aunque las plataformas como Airbnb, Homeaway o Wimdu luchan por solventar este tipo de problemas, sigue existiendo un gran número de personas, sobre todo de la tercera edad, que prefieren optar por hoteles convencionales. Sonia ha aportado una de las claves al respecto, señalando que “cuando vas de vacaciones mucha gente no quiere tener que hacerse la comida o limpiar. Esto en un hotel no ocurre”.

Propietarios independientes

Los propietarios cuentan con mucha libertad a la hora de añadir su inmueble a la plataforma. Ricardo Ruiz conoció Airbnb gracias a opiniones de terceros y ahora dispone de un apartamento en Toledo para alquilar. Airbnb se llevará alrededor de un 10 ó 20% del pago efectuado, ha asegurado.

Una vez realizada la reserva, el pago del cliente se queda congelado en Airbnb y no se ingresa en la cuenta del propietario hasta días después de la entrada del inquilino en el apartamento. Ricardo, como dueño del piso, también puede estipular un número de días mínimo y máximo de estancia. En su caso, existe un mínimo de dos noches por el trastorno que ocasiona tener que ir a limpiar y preparar la vivienda cuando se trata de un solo día.

¿El alquiler vacacional genera nueva demanda?

Las plataformas como Airbnb han dejado poco a poco sin respuesta a los hoteles tradicionales, tanto en España como en el extranjero. Un ejemplo de ello es la ciudad de Nueva York, donde, según las encuestas del 2016, Airbnb ha causado un impacto negativo a las cadenas hoteleras del orden de 1.900 millones de euros. Para finales de este año, Airbnb habrá ingresado alrededor de 451 millones de dólares (450 millones de euros) en el alquiler de sus alojamientos.

Fuera de Estados Unidos, el efecto de Airbnb se ha sentido más en París, Londres, Roma y Barcelona, por este orden. Madrid, por su parte, se ha visto menos lastrada por este fenómeno. En cualquier caso, en España ya hay compañías como BeMate, creada por Kike Sarasola, que han sabido aprovechar el boom de los apartamentos en alquiler para ofrecer, además, los mismos servicios que podrían encontrarse en un hotel.

Ante el avance de formas alternativas de hospedaje, los hoteleros de la capital madrileña se han visto obligados a tomar medidas. Ya en mayo, el anterior presidente de la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM), Antonio Gil, comentaba que en tan sólo un año habían sido testigos de “un descontrolado crecimiento de esta oferta” y aseguraba que la mayoría de estos alquileres “no estaban registrados”.

La patronal madrileña hizo especial hincapié en la necesidad de establecer políticas público-privadas para atraer mercados de larga distancia, como Asia y la región del Pacífico, entre otros.

Las redes sociales, claves en la difusión

El auge de las nuevas formas de alquiler turístico y la “viralidad” que adquieren entre las nuevas generaciones están plantando cara a la hegemonía hotelera. Con una excelente campaña de publicidad a través de redes sociales como Instagram, Facebook, Twitter o YouTube , Airbnb ha logrado llegar al público más joven y “hacer que viajar resulte más económico”, como han resaltado varios encuestados.

Así, el sector turístico afronta una revolución, motivada por el cambio de mentalidad a la hora de buscar alojamiento y haciendo que “compartir” sea cada vez más frecuente. Esto puede comprobarse no sólo al buscar un lugar donde pernoctar, sino también en el transporte dentro y fuera de las ciudades utilizando aplicaciones de alquiler de vehículos como Car2go, Emov o  Bla Bla Car.

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