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Periódico universitario UCM en la web 2.0

Adicción a las redes sociales: no sin mi Facebook

La adicción a las redes sociales e Internet afecta la privacidad de las personas.

La vida social se ha trasladado a la pantalla.

La palabra adicción según la Real Academia española significa “hábito de quien se deja dominar por el uso de alguna o algunas drogas tóxicas, o por la afición desmedida a ciertos juegos”. Sin embargo, la droga y el juego que hoy en día están muy de moda son las redes sociales. La mayoría de sus usuarios demuestran un comportamiento semejante que se traduce en una ansiedad masiva provocada por la continua búsqueda de aprobación y popularidad.

Estos síntomas empezaron a ser observados por los científicos en la década de los años 80, pero es a partir del año 1995 -con el lanzamiento del primer navegador web, Internet Explorer-, cuando la adicción a Internet, embrión de las redes sociales, se crea como un problema comercial. En un mundo en el que las personas están celosas por proteger sus derechos, nadie se esperaba que el exhibicionismo y la exteriorización iban a ocupar desmesuradamente la vida privada. Se trata, por tanto, de una gratuidad de Internet relativa donde la moneda principal es la propia privacidad.

Las redes sociales e Internet se han transformado en una parte inseparable de la vida, principalmente entre  los jóvenes. Según el VI Estudio sobre las Redes Sociales realizado por IAB Spain, una empresa promotora del sector de la publicidad y el marketing digital en España, un 97% de las personas entre 14 y 17 años se hacen uso de estas herramientas frente a un 82% de la población entre 18 y 55 años. Las redes sociales más usadas por ambos grupos son Facebook, YouTube y Twitter.

Las nuevas tecnologías facilitan el desarrollo de unos innovadores procesos de comunicarse y relacionarse con los demás. El profesor Marcial Romero, Director del Departamento de Sociología de la UCM, nos explica por qué existe la necesidad de compartir la vida en las redes sociales, cuáles son las señales que indican una adicción y cómo se puede evitar el uso abusivo de las nuevas tecnologías.

Según los estudios, las personas más vulnerables a la adicción de las redes sociales son los jóvenes urbanos de clase media y baja. Joaquín Aguirre, Doctor en Ciencias de la Información por la UCM, nos cuenta qué es lo más peligroso de esta dependencia, cómo surge y si se puede considerar una moda.

Es prácticamente imposible encontrar a una persona que no tenga cuentas en las redes sociales. Algunos de los jóvenes usuarios nos cuentan sus hábitos dentro de estas aplicaciones.

La necesidad de estar conectados se interrelaciona con la necesidad de mostrar los aspectos más íntimos de nuestra vida. En algunos casos se trata de una comunicación sincera, pero en otros se convierte en una forma artificial de socializarse. La privacidad ya no comprende un territorio geográfico protegido, sino que depende de los ajustes de las redes sociales.