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Periódico universitario UCM en la web 2.0

La accesibilidad en Ciencias de la Información: el gran reto de llegar a clase

Cuando hablamos de accesibilidad nos referimos a las cualidades que tienen ciertos elementos para ser accesibles. También nos referimos a la posibilidad de acceder a cierta cosa o facilidad para hacerlo. Pero más allá de un simple concepto, la llamada accesibilidad universal engloba muchos aspectos. Cuando pensamos en ella se nos viene a la cabeza, por ejemplo, los ascensores que están pensados para las personas que utilizan una silla de ruedas, los documentos en braille para invidentes, así como el sonido de los semáforos. Pero la accesibilidad universal también se refiere al uso de contenidos Web, videojuegos y demás aparatos tecnológicos.

El 13 de diciembre de 2006 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el texto de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad para que dicha accesibilidad fuera protegida como parte de los derechos humanos. Con lo cual, cada país debía encargarse de facilitar la autonomía de las personas con discapacidad llevando a cabo las medidas y adaptaciones necesarias.

En la Universidad Complutense de Madrid y, concretamente, en los dos edificios de la Facultad de Ciencias de la Información encontramos algunos de los problemas de accesibilidad que se extienden a nivel global. La construcción del bloque principal data de 1971, una época en la que era impensable que los estudiantes con discapacidad llegaran a la Universidad. La cantidad de pisos y escaleras hacen toda una odisea para personas que necesitan, por ejemplo, una silla de ruedas.

 

Muchos escalones que dificultan el acceso

Desde el primer momento, un estudiante con alguna discapacidad física o uso de silla se encuentra con el primer problema. La entrada principal de la Facultad de Ciencias de la Información se sitúa bajando dos conjuntos de escaleras en la calle. Con lo cual, una de las opciones es dar la vuelta y entrar por la puerta de la cafetería. La entrada principal fue reformada durante el 2016 con un conjunto de rampas con pequeña elevación que facilitara el paso. En la misma entrada, los planos e información sobre la Facultad están acompañados con lenguaje Braille, aunque no es un cartel claro. El Braille está presente en muchos lugares como puertas de aulas, ascensores y todo cartel que contenga información clave para la ubicación de universitarios y universitarias invidentes.

Ciencias de la información

Entrada principal de la Facultad de CC. de la Información

Lo primero que salta a la vista en el hall de la entrada, son los elevadores para sillas de ruedas que hay instalados en cada tramo con escalones de la construcción. Un técnico de mantenimiento de este tipo de máquinas explicó a Generación dos punto cero cómo funcionaban dichos elevadores. Una plataforma en la que dos botones de subida y bajada permitían al estudiante ‘superar’ los escalones.También contaba con un sistema de seguridad si esa persona pudiera tener algún problema durante el corto (pero importante) trayecto. Este tipo de pequeños ‘ascensores’ son expuestos a revisiones mensuales, aunque cada compañía utiliza sus propios modelos.

Otro de los lugares más visitados por los estudiantes es la Biblioteca. La dificultad de esta es que no contiene por ejemplo, algún teclado en Braille para facilitar la búsqueda de material como libros, documentos, etc. Por no hablar de la hemeroteca, imposible acceder a ella sin subir las escaleras de la Biblioteca. Entonces, cualquier persona con discapacidad depende de los empleados del lugar.

 

El uso de la tecnología, otra medida de accesibilidad

 

Cartel informativo con lenguaje Braille (CC. Información)

Aparte de los intentos por mejorar la accesibilidad física para estudiantes, la tecnología es el gran caballo de batalla para las personas que tratan vencer toda barrera para que los ciudadanos y ciudadanas disfruten por igual de cualquier aspecto de su vida diaria. Desde el punto de vista de alumnos y alumnas, la Casa del Estudiante de la Universidad Complutense de Madrid es el primer punto de apoyo institucional.Desde este lugar, como pilar fundamental, cuentan con apoyo de material. Teclados, ordenadores con pantallas preparadas para problemas de visión, sensores o grabadoras. Estos aparatos son prestados y van destinados sobre todo, para aquellos y aquellas que no pueden cubrir tales gastos económicos.

El uso de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) está pensado para ser accesibles globalmente. Pero las empresas también son fieles a su negocio y los productos son perfectamente diferenciados. Por una parte, lo que la población puede ver como un aparato ‘’normal’’ y por otro, los especializados para personas invidentes o problemas de visión. Es una oportunidad de ocupar más cuota de mercado pero también hacer una discriminación y seguir pensando que ‘’ellos son diferentes’’.

En este caso, existe por ejemplo, una serie de guías para elaborar documentación digital accesible, como en el caso del CENTAC (Centro Nacional de Tecnologías de la Accesibilidad) Este tema está más presente de lo que la gente cree en su vida diaria. Por lo tanto, respaldarse en este tipo de publicaciones puede facilitar la vida a las dos partes, de ello tratan este tipo de derechos como la accesibilidad. Dentro de ellas encontramos claves esenciales para publicar en formatos Word, Excel o Power Point. No solo con la mirada puesta en los problemas de visión, sino en que los aparatos ‘’preparados’’ con sensores o voz, puedan captar perfectamente la información que se expone y sea trasladada al consumidor.

Los profesores, otro apoyo clave para los alumnos

Las personas que dedican su vida a la enseñanza universitaria juegan un papel más que clave en el día a día de todos sus alumnos. Como en todas las escuelas, los estudiantes y docentes desarrollan las clases dentro de las aulas de enseñanza. En la Universidad Complutense de Madrid, el profesorado también cuenta con una guía para manejar las situaciones en las que sus pupilos tengan algún tipo de discapacidad.

Basándose en la actual legislatura, la Oficina para la Integración de Personas con Discapacidad de la UCM elaboró tal publicación con fines prácticos. Uno de los puntos que más importancia tiene la guía es que el profesor se relacione directamente con los estudiantes. Así, podrá evaluar por completo sus necesidades de cara a superar la asignatura que en ese caso de imparta. Por otro lado, también se centra en que, una vez conocido esa especie de diagnóstico, no se traten a los alumnos como ‘’diferentes’’. Evitar el uso de etiquetas, de gracias o de distintas expresiones que puedan herir psicológicamente a esa persona. Por lo tanto, este tipo de guías son cercanas en cuanto al ejercicio docente que a un posible uso de material especializado.

La discapacidad es algo que está más presente de lo que las personas pueden imaginar. Así como la accesibilidad. La voz de los autobuses, algunos terrenos con tierra, las aceras, las rampas, los sonidos en las señales de tráfico. Un sinfín de intentos para que todo ciudadano o ciudadana pueda gozar del pleno uso de lo que le rodea. Pues salvar las barreras de accesibilidad es un derecho reconocido e internacional que no discrimina a nadie por ninguna razón

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